8 de July de 2013 00:01

El fútbol mejoró y la crisis explotó

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Con el progreso del fútbol ecuatoriano en estos últimos 25 años, el país se clasificó a dos mundiales Sub 17, otros dos Sub 20 y a dos mundiales absolutos. Así, el futbolista nacional salió a ligas de otros países y mejoró su remuneración. Y la inversión en el fútbol se elevó y terminó por envolver en una crisis económica a determinados clubes.

La crisis explotó esta temporada y golpea a clubes con títulos nacionales como Deportivo Quito, El Nacional, Barcelona y Deportivo Cuenca. Y, como consecuencia, sus divisiones formativas también sintieron la crisis.

En el Quito, por ejemplo, ningún jugador de formativas recibe un sueldo o un incentivo económico, revela Leonardo Álvarez, técnico de la Sub 18.

Los entrenadores de las categorías juveniles tampoco han recibido sueldos. "No estoy aquí por el aspecto económico. Los dirigentes del Quito lo saben. Estoy aquí porque quiero ayudar a formar personas y futbolistas", se justifica Álvarez.

Él y los otros técnicos deben buscar canchas disponibles en la capital para entrenar a sus jugadores para los partidos del torneo nacional. Por esto, los prospectos practican en el parque La Carolina, en el Parque Bicentenario o en una cancha de Calderón.

Incluso, en planteles como Emelec (ganador de la primera etapa del Campeonato Ecuatoriano) se evidencian problemas por esta crisis.

En el 'Bombillo', se entrenan cerca de 300 juveniles de entre 12 y 17 años, en el Complejo de Los Samanes. Ellos practican en condiciones poco favorables. El lodo y los huecos de las canchas conspiran en contra de la preparación de los futuros 'cracks'.

Desde 1993, el equipo forma a juveniles. El uruguayo Juan Ramón Silva, gerente de las divisiones deportivas azules, revela que el club se dio cuenta del potencial de los juveniles y se preocupó por sus necesidades. Para ello, el equipo controla los estudios de los talentos, su condición física y su formación corporal.

Cada año los azules 'reclutan' jugadores de todo lado. Los buscan en escuelas interbarriales.

Eso sí, en el plantel eléctrico, al igual que en otros clubes, el mayor problema radica en que los jóvenes no reciben sueldo o incentivos, afirma Silva. "Los dirigentes huyen a los presupuestos de las escuelas. En Emelec los técnicos siempre tratamos de que los dirigentes aseguren al jugador con un contrato. Sin embargo, exigen condiciones para que el dinero invertido en salarios no sea mal invertido".

El formador de talentos advierte que algunos directivos prefieren trabajar solo en el corto plazo. Por esto, alistan a jóvenes que están cerca de debutar en Primera División. Con esto, los jugadores de 12 ó 13 años quedan relegados.

El surgimiento de nuevas escuelas, más promotores y empresarios también dificulta el trabajo en las divisiones juveniles que sostienen al fútbol ecuatoriano, dice Silva. Ante esto, los agentes de futbolistas defienden que los talentos necesitan ser representados para evitar que los clubes los perjudiquen en su carrera.

Silva sugiere que los equipos deben asegurar a los prospectos que muestran medianas y buenas condiciones con contratos.

En Barcelona, sí hay un proyecto deportivo a largo plazo (Ciudad Amarilla), que estará listo a mediados del 2014, asegura José Xavier Adum presidente de las formativas del plantel.

Este proyecto contempla dos canchas de entrenamiento, camerinos y una pequeña concentración que albergará a 40 chicos.

Actualmente, 185 jugadores se forman en las categorías Sub 12 hasta la Sub 18. "Más allá que tengan las habilidades futbolísticas, nos preocupamos porque tengan condiciones adecuadas, educación, salud y todo para que puedan rendir", agrega Adum.

El club mantiene convenios con casas de salud, clínicas dentales, instituciones educativas para entregar becas a los jugadores. Además, el doctor Carlos Niemes asesora a los juveniles para que mejoren su calidad de vida.

Según Adum, Barcelona sí ha promovido jugadores de canteras. Sin embargo, repara, ellos han salido del plantel por falta de gestión dirigencial. Para el directivo la única debilidad del club es la falta de recursos, que evidencia la crisis del fútbol nacional.

Los jugadores de las formativas amarillas trabajan en espacios con buenas condiciones. Utilizan la cancha alterna del Monumental. El club también alquila otros campos de juego.

Los juveniles de El Nacional también tienen canchas propias, en el Complejo de El Sauce. Pero a diferencia de otros años, ya no existen planes de estudios para varios juveniles del club, que fue una cantera de talentos que brillan en el exterior.

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