7 de September de 2013 00:06

Los luchadores gustan bastante del fútbol

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Las rutinas cambian cuando juega la Selección.  En las calles hay menos  vehículos y  ciertos sectores parecen abandonados porque  los aficionados están en  bares,  restaurantes o  pegados a los ventanales de los locales comerciales que tienen  televisores  prendidos.

Con el  fútbol se paraliza una gran parte de la ciudad,  en algunas empresas hacen jornada única para presenciar el juego, otros lo miran desde sus mismos puestos de trabajo,  pero  en  La Vicentina no dejan de entrenar.

En ocasiones, una simple práctica  puede hacer la gran  diferencia entre una medalla a escala local  o  internacional. Por eso ayer, a la hora que la Tri visitaba a Colombia en el  diluvio de  Barranquilla, los escenarios de la Concentración Deportiva de Pichincha estaban llenos de gritos y sudor, como  si  fuera un viernes por la tarde cualquiera.

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En la pista de atletismo se preparaban medio centenar de deportistas. Una decena más ensayaba en la zona de tiro con arco. En el  Polideportivo,  donde confluyen otras  disciplinas, también hubo movimiento. Las pesistas de potencia levantaban como cada tarde el doble de su propio peso. Los seleccionados de taekwondo  ensayaban sus  contundentes patadas y los judocas sus  derribes…   En el Polideportivo parecía que nadie  estaba  pendiente del desempeño de la Tricolor,  pero no era  así.

En medio del sonido de los cuerpos que caían una y otra vez sobre la colchoneta había un televisor  Led de 23 pulgadas sobre un escritorio.  Los luchadores  son fanáticos de las llaves, los derribes, pero también  del fútbol, sobre todo de la Tri.

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Mientras Vinicio Zuleta, el entrenador, supervisaba las prácticas de 18 seleccionados que  ensayaba en parejas, el televisor estaba prendido.  

El también  entrenador Napoleón Dávila llevó la TV para no  perderse las partes claves del cotejo. Ambos guías deportivos, apasionados de la  lucha, reconocen que la Tricolor  representa al país.

Freddy  Vera, campeón nacional de lucha, se emociona cuando los jugadores de la Tri dejan todo sobre la cancha.  

Aún más futbolero  es Alejandro Párraga, quien hasta dos meses jugó en las menores del Independiente del Valle. Ante la pregunta de qué deporte prefiere, ¿fútbol o lucha?, no atinó a responder porque  los dos  disciplinas  son su pasión.  

Aunque la mayoría de los luchadores estaba expectantes por el juego, eso no hizo que la jornada  fuera menos intensa.

Cuando el partido comenzó tampoco tuvieron respiro  sobre la colchoneta de 24 x 12 metros. En cada descanso, mientras tomaban un respiro, miraban la TV. Cuando el juego comenzó   Jefferson Paladines, de 17 años, levantó  el puño en alto. Luego  se dio vuelta y continuó la práctica.

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