7 de January de 2011 00:00

Liga de Quito recompone el estado físico en Pomasqui

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Los jugadores de Liga no están entrenándose: están exprimiéndose. El objetivo del preparador físico del campeón, Alejandro Mur, es eliminar cuanto antes del cuerpo de los jugadores todo vestigio de pavo con salsa de ciruelas, lechones ahumados, torta navideña, pristiños y champán. Llegó el 2011, muchachos.

“Si el rival nos nota cansados, se crece” es el lema de Mur, decidido a que, en cuatro semanas, el plantel universitario quede listo como si fuera a posar en comerciales de bicicletas estáticas. La Serie A arrancará el 30 de enero, lo que deja poco tiempo para una pretemporada óptima.

Veintidós jugadores se presentaron ayer en la sede alba en Pomasqui para la sesión de ejercicios de Mur, supervisada por Edgardo Bauza, el director técnico. Bauza confesó estar ansioso para trabajar desde hoy con el balón.

Hubo ilustres ausentes, como Enrique Vera, José Francisco Cevallos, Hernán Barcos y Ezequiel González, pero ellos estarán incorporados hasta el sábado.También hubo asistentes no menos célebres. Franklin Salas estuvo presente tras su frustrado paso a El Nacional, aunque quien generó más runrún fue Ángel Cheme, que sigue en el equipo de Primera a pesar de su sanción de dos años por suplantación de identidad. Ayer incluso firmó un autógrafo sobre una camiseta de la ‘U’.

Hubo sesiones de pesas, cargas físicas por medio de trineos, piques cortos y muchos ejercicios en el piso, bajo el sol vertical e implacable de Pomasqui, zona arenosa y seca, en la que el cuerpo pide con ansias electrolitos.

Los jugadores mostraron estar más o menos parejos en estado físico, hasta que Mur ordenó un trote de 10 kilómetros por los alrededores del complejo deportivo. El grupo de 22 salió compacto como escuadra espartana; pero llegó desgranado, con Carlos Hidalgo de líder y demostrando que está listo para ganar la Quito-Últimas Noticias 15K.

Si Mur hubiera repartido medallas por la carrera, Paúl Ambrosi ganaría la de plata y Walter Calderón la de bronce. En cambio, los dos Bolaños, Miller y Luis, fueron los últimos. Todos terminaron sobre el césped, sin zapatillas y buscando hielo.

El trote rompió la rutina de lo que suele ocurrir cuando los albos se entrenan en Pomasqui, donde el trinar de las aves y el ruido de los camiones que transportan piedras son la banda sonora del complejo.

Pasó lo de siempre. Otra vez, el guardia que mira con desconfianza las credenciales de la prensa, pero que no evita que los recolectores de autógrafos se colen en la práctica. Otra vez, Santiago Jácome, el gerente deportivo, atado al celular, resolviendo mil problemas. Otra vez, la cancha profesional impecable como alfombra de suite.

La numeración de los jugadores también es similar a la del año pasado. Salas sigue con el 11. El capitán Néicer Reasco mantiene el 13 y también el buen humor. Luis Bolaños se quedó con el 10, que antes era de Christian Lara.

Mur estaba destinado a romper con lo establecido y anunció que la próxima semana, Liga se concentrará de lunes a sábado en el complejo, con entrenamientos a doble jornada. O sea, un encierro absoluto. Qué lindo inicio de año, ¿no?

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