26 de August de 2010 00:00

Liga de Quito afrontará la gran final con apenas un gol de ventaja

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Redacción Deportes

La habitual contundencia con la que Liga derrota a sus rivales no apareció ayer en la Casa Blanca. Durante el segundo tiempo, el cuadro albo, que ganó por 2-1, tuvo que defender en su cancha la ventaja conseguida en los primeros 45 minutos. Estudiantes lo arrinconaba y las respuestas ofensivas del local eran casi nulas.

Liga no supo imponer sus condiciones y sufrió más de lo acostumbrado para hacerse con la victoria en la primera final de la Recopa Sudamericana.Sufrió todo el partido y solo pudo celebrar gracias a Hernán Barcos, su ariete, quien a diferencia del resto del equipo tuvo una jornada de inspiración.

Dos apariciones del ‘Pirata’ en el primer tiempo pusieron a celebrar a los 40 000 hinchas albos que ayer se congregaron en el estadio Casa Blanca, en la fría noche quiteña.

Primero de cabeza apareciendo por el centro del área (minuto 8) y luego con un remate rasante y apareciendo por la derecha (minuto17), consiguió los dos tantos de los universitarios.

Estudiantes descontó a los 12 minutos con el tanto de Marcos Rojo, por lo que Liga solamente irá con un gol de ventaja al duelo de revancha, el 8 de septiembre.

La famosa altitud de Quito (2 850 metros), que tanto temor y resistencia genera en los equipos del Río de la Plata, al parecer no hizo mella en el Estudiantes.

El técnico visitante Alejandro Sabella planteó un esquema de trabajo solidario con nueve y hasta 10 jugadores preocupados por marcar con eficacia y proyectarse con solidez.

Brillaron Juan Sebastián Verón y sus comandantes Rodrigo Braña y Leandro Benítez, quienes manejaron el balón y dejaron mal parado por muchos lapsos del partido a William Araujo y Patricio Urrutia, los dos volantes de recuperación de los albos.

Estudiantes tenía el balón e impedía el juego dinámico de los albos, en donde solo Barcos tuvo una jornada de aciertos. A su lado Juan Manuel Salgueiro lució ansioso ante su ex equipo y, más atrás, Christian Lara solo apareció por momentos en el partido.

En el primer tiempo estuvieron las mayores emociones del partido con los tres goles y la alternabilidad en el manejo del esférico.

En el segundo tiempo, con la ventaja en el marcador, Liga vio cómo su rival lo fue arrinconando y dejando sin espacios. Los albos solo dispusieron de una jugada clara: a los 67 minutos, Lara no supo definir en un mano a mano con el golero Christian Taborda.

Estudiantes presionaba en los últimos minutos y, en la Casa Blanca, el recuerdo de los partidos en que Liga ha perdido puntos cerca del final rondaba.

Sin embargo, esta vez, la defensa alba lució más concentrada y solidaria. La atención se centraba en Diego Calderón, protagonista de algunos errores en juegos anteriores. Pero esta vez el zaguero rindió. Más bien el golero Alexander Domínguez estuvo flojo y generó inseguridad en todo el juego.

Los albos jugarán el domingo con Emelec en Guayaquil y luego deberán pensar en la final de vuelta del 8 de septiembre.

Con un empate en el estadio de Quilmes se podrá alcanzar la segunda Recopa. Pero el juego albo aún sigue dejando dudas.

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