24 de July de 2013 15:42

Kevin Constant el último caso de racismo en el fútbol italiano

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La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) anunció este miércoles la apertura de una investigación debido a los insultos racistas por parte de los espectadores que sufrió el martes en un partido amistoso el jugador franco-guineano del Milan Kevin Constant.

A su vez, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) indicó este miércoles que "esperará a los resultados de la investigación de la federación italiana" para pronunciarse.

"La Fiscalía federal (de la FIGC) ha abierto una investigación para determinar el alcance del episodio de carácter racista ocurrido ayer (martes) por la noche en el estadio del Reggio Emilia, durante el partido Milan-Sassuolo, en el que el jugador del AC Milan Kevin Constant fue objeto de gritos de algunos aficionados presentes en las gradas", señaló la FIGC en un comunicado.

El incidente se produjo durante el torneo amistoso TIM, un triangular en el que participaron el recién ascendido Sassuolo, la Juventus de Turín y el AC Milan.

Según el diario Corriere della Sera, Constant sufrió gritos racistas por parte de los aficionados del Sassuolo y, a continuación, tiró el balón a la grada y se dirigió hacia la salida.

El árbitro se dio cuenta de la situación e hizo un llamamiento para que finalizaran los insultos, mientras que el ténico del AC Milan Massimiliano Allegri reemplazó a Constant.

"Los gritos racistas son indignantes, escandalosos y deben ser combatidos. Pero la norma dice que cuando esto sucede se debe acudir al árbitro y éste al asistente, que se dirigirá al responsable policial, única autoridad que puede suspender el juego", declaró Adriano Galliani, administrador delegado del Milan.

El dirigente mostró su "solidaridad" con Constant, pero subrayó que "no es posible" abandonar el terreno de juego.

En enero el AC Milan vivió un suceso similar cuando, en otro amistoso, los aficionados del club Pro Patria insultaron al alemán-ghanés Kevin-Prince Boateng, que también dejó el campo, provocando la suspensión definitiva del partido.

Por este incidente seis aficionados del Pro Patria fueron condenados a principio de junio a penas entre 40 días y dos meses de prisión además de una multa de 10 000 euros (USD 13 201).

La FIFA se limitó este miércoles a reiterar su posición: "Si un jugador abandona el campo después de un incidente racista es un gesto de firmeza y valentía, pero no puede ser una solución a largo plazo".

En el congreso que se celebró en Isla Mauricio a finales de mayo, el organismo aprobó una resolución para endurecer las sanciones en caso de racismo, incluyendo la reducción de puntos e incluso el descenso de categoría.

"Para una primera infracción o una infracción menor; una advertencia, una multa y jugar a puerta cerrada. Para la reincidencia o una infracción grave; la deducción de puntos, la exclusión de una competición o el descenso", anunció el texto de la FIFA.

"Además cualquier persona (jugador, árbitro...) que cometa este delito sufrirá una sanción de al menos cinco partidos", añadió

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