5 de December de 2013 13:02

Joseph Blatter: 'Pido a Dios, Alá, o quien fuere, por el Mundial'

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El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se rindió hoy a la realidad de Brasil y puso en las manos de "Dios, Alá o quien fuere" el futuro del próximo Mundial, ante la incertidumbre en torno al estadio del partido inaugural.

En la víspera del sorteo de los grupos de la gran cita del fútbol mundial, Blatter anunció que, a raíz del accidente con una grúa que en la semana pasada causó la muerte a dos obreros, las obras de construcción de la arena paulista recién estarán terminadas a mediados de abril, o sea, menos de dos meses antes de la apertura del Mundial.

"Hemos recibido información de que el estadio estará listo a mediados de abril, el 14 o 15", dijo Blatter durante una rueda de prensa en Costa do Sauípe, en la que descartó por el momento la hipótesis de trasladar a otro lugar el partido inaugural y los otros cinco encuentros programados para el estadio Itaquerao, del popular club Corinthians. "Por ahora no hay un Plan B. ¿Qué puede hacer la FIFA? La FIFA le pedirá a Dios, o a Alá, o a quien fuere, que no ocurran más accidentes en el contexto del Mundial", afirmó.

El pedido de ayuda a un poder más alto contrasta con la confianza que demostraba la FIFA en 2012 en que su vigilancia, influencia y poder de presión serían suficientes para evitar problemas en la preparación de Brasil para el Mundial.

El año pasado, cuando ya había claras evidencias de demoras en obras de estadios, el secretario general de la entidad, Jerome Valcke, generó una crisis en la relación con el gobierno brasileño de Dilma Rousseff al sugerir que los organizadores necesitarían "una patada en el trasero" para acelerar las cosas.

El problema político fue superado meses después mediante pedidos públicos de disculpas de Valcke y del propio Blatter, pero los retrasos no fueron totalmente sanados: el estadio de Brasilia, por ejemplo, quedó listo pocos días antes del partido inaugural de la Copa Confederaciones, más de cuatro meses después del plazo límite.

Ahora ya se sabe que ninguno de los seis estadios que faltan para completar el conjunto de 12 arenas del próximo Mundial será inaugurado este año. Cuatro serán entregados probablemente en enero y el de Curitiba recién estará listo a fines de febrero, a raíz de problemas presupuestarios y dificultades de financiamiento.

Y los desafíos a los que se enfrenta la FIFA con Brasil 2014 no se limitan a los estadios. Las masivas protestas populares que sacudieron el país durante la Copa Confederaciones siguen siendo una preocupación, así como las elevadas temperaturas registradas incluso en invierno en algunas de las sedes, donde hay partidos programados para jugarse a la una de la tarde.

Pese a que la FIFA afirma tener en sus manos estudios médicos que aseguran que el fuerte calor no supone riesgo para la salud de los jugadores y admite permitir interrupciones de encuentros disputados bajo temperaturas muy elevadas, la decisión de programar choques mundialistas para la una de la tarde sigue generando polémica.

Hoy, en Costa do Sauípe, un reportero de Fortaleza recordó a Blatter y a Valcke que en su ciudad jamás se ha disputado un partido de fútbol a esa hora, precisamente en razón del calor, e indagó si la FIFA había sopesado el bienestar del público en el estadio.

La respuesta vino del secretario general: "Nuestro estudio médico tenía que ver con la salud de los jugadores, no del público", afirmó Valcke, quien sin embargo opinó que "es menos difícil para el público, que puede salir a beber agua en caso de necesidad". "No tengo nada que añadir", se limitó a decir Blatter.

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