16 de December de 2010 00:00

Johvani Ibarra aún quiere volar en el arco

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Redacción Deportes

Cuando empezó su carrera, tres militares lo custodiaron celosamente. Johvani Ibarra tenía 19 años y aún no lograba adaptarse a la disciplina de El Nacional y al vértigo de la vida en la capital.

Cuando el deportista llegó por primera vez a filas criollas, aguantó 15 días antes de fugarse del departamento en donde vivía, en Quito, y regresar a El Juncal, en el valle del Chota.

Era el inicio de 1989 cuando Edmundo Montúfar, ex gerente de El Nacional y otros 40 militares armaron un operativo para traerlo de regreso a la capital. Ibarra pasó a vivir por el sector de La Recoleta, en una residencia militar. Ahí compartió por 7 meses la vivienda con tres cabos, quienes tenían instrucciones de evitar que se fugara otra vez.

Su rebeldía, explica hoy el golero de 41 años, se debía a la nostalgia. Extrañaba el calor familiar de su abuelo Manuel, fallecido hace dos años. También le hacía falta juntarse con los amigos en la arena del río Chota, justo debajo del puente, para jugar un partido de fútbol hasta que cayera la noche.

Él extrañaba la comida, el sol y la tierra que lo vio nacer. Por eso, a los 16 días de la fuga, a eso de las 21:30 cuando el deportista estaba en la cama, recuerda que escuchó el rechinar de las llantas sobre la calle de tierra. “No exagero, pero llegaron unos 40 militares (se ríe), y me subieron a uno de los vehículos. Esta institución es seria, le dijo Montúfar a mi abuelo”.

En la actualidad, el golero que ha ganado seis campeonatos en su carrera y está sin club, se ríe cuando cuenta la anécdota, pero también reflexiona y agradece. A sus 41 años dice que gracias a esas medidas que tomaron los militares pudo labrar su carrera.

Hasta los 13 años, Ibarra era el delantero de ‘El Nacional del Chota’, un equipo de fútbol juvenil del Juncal que nada tenía que ver con el club profesional. Hacía dupla con Cléber Chalá, su compadre y otrora figura del seleccionado nacional de fútbol.

A ese equipo juvenil lo llamaron así por la admiración que tenían por los criollos y la gran estrella de ese entonces, el golero Carlos ‘Bacán’ Delgado.

Antes de jugar un torneo local con ese club, mandaron a confeccionar uniformes. Cuando las camisetas llegaron, el hasta entonces delantero se quedó maravillado con los colores del buzo de arquero, que le entregaron a su primo Carlos, quien era el guardameta principal. Le dijo a su pariente que le regalara el buzo, estampado con colores amarillo, celeste y negro. Pero su primo no lo hizo.

Tanta fue la insistencia que el primo le dio a escoger: “te doy el buzo si me das la camiseta y yo soy el delantero”, recuerda.

Ibarra aceptó, contento por haber obtenido el buzo y confiado que iría al banco. Sin embargo, el destino quiso que él fuera guardameta. Una semana antes del torneo, el otro golero se lesionó. Ibarra era la única opción para defender el arco, cuando tenía 13 años. Fue la primera vez que se vistió como golero y su primer entrenador fue Chalá.

Luego, a los 16 años conformó en la capital imbabureña el equipo del 17 de Julio y la selección de su provincia.

En esa época llegaron unos “gringos” y le vieron jugar. A los 15 días, cuenta el deportista de 1,80 de estatura, le enviaron una invitación para que viajara a los Estados Unidos. Él, quien solo conocía Imbabura, Pichincha y Guayas, se fue a reforzar el equipo de los norteamericanos, a la ciudad de Winchester (Virginia). Allí se quedó tres meses y medio y cuando retornó con el trofeo de mejor golero de ese certamen, en el aeropuerto de Quito se enteró que era jugador de El Nacional.

Después de los 7 meses de acudir a todos lados con custodios, el deportista se afianzó en el equipo y debutó en 1989, en un partido frente al Delfín, en el Atahualpa. El entrenador era Ernesto Guerra y ganaron 5-1.

“En 19 años en El Nacional, solo en tres temporadas nos quedamos fuera de algún torneo internacional”, dice el padre de Daniela, Geovana y Camila, de 16 (cumplidos ayer), 10 y 7 años, en ese orden.

Ibarra también fue parte del histórico bicampeonato con el Deportivo Quito, equipo con el cual todavía tiene posibilidades de arreglar, según dijo ayer. “En el Quito, en el 2008, me pagaban la mitad que en El Nacional. No me arrepiento. El agradecimiento de los hinchas del Quito, en la calle es algo que no se compra con el dinero”.

Pero no todo ha sido triunfos. Ibarra ha sido un jugador criticado y resistido, sobre todo por parte de la prensa y la hinchada. En el 2001, cuando atajó en el partido ante Argentina, en el estadio Atahualpa, su estima quedó baja. Ecuador perdió por 2-0 y muchos lo culparon de la derrota.

Después de ese juego, Ibarra pensó en el retiro. Pero su esposa Viviana Chalá, su familia y sus amigos lo ayudaron a que superar esa etapa. Hoy es el futbolista activo con más edad en el fútbol ecuatoriano.

Los números del golero

Suma    569 partidos en la Serie A.

En el 2005 ganó el título con El Nacional.  

El arquero  ha recibido 598  anotaciones en su carrera en el fútbol profesional. 

En el 2006,  Ibarra  festejó el bicampeonato con los puros criollos.   

En su  carrera profesional, suma     94 tarjetas amarillas y siete cartulinas rojas.   

Ibarra acumula     91       encuentros    y 129 goles recibidos  en torneos internacionales.  

Ganó  el título con  D. Quito en el 2008 y el 2009. Con la Tri, jugó en 27 ocasiones.

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