15 de July de 2010 00:00

El futbolista que huyó del terremoto

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Redacción Deportes

Aun costado de una de las habitaciones del hotel Ensueño del Valle, de Quito, se escucha música de la agrupación Maná.

Ahí está el jugador Jorge Torales. El joven de 26 años que mide 1, 72 de estatura, deja la habitación y se acomoda en uno de los sillones de la sala de espera. Sonríe y dice que está contento de estar, otra vez, en Ecuador.De enero a mayo jugó en el club Everton de Viña del Mar, Chile. De su paso por el equipo hay un episodio que lo marcó: el terremoto del 27 de febrero que sacudió al país sudamericano.

Al recordar el hecho, su rostro cambia de semblante y su mirada se desvía al piso. Con voz pausada expresa que a las 03:30 de ese día descansaba en su departamento, en el quinto piso de un edificio. A esa hora, sintió un fuerte movimiento de su cama.

Intentó incorporarse pero perdió el equilibrio, relata. Cuando pudo mantenerse en pie se asomó a la ventana y observó que la gente corría en la calle. “No sabía qué pasaba”, cuenta mientras mueve sus manos.

Torales esperó un minuto y medio se vistió y bajó del edificio con temor de que las paredes le cayeran encima.

En la calle se angustió al ver que la gente estaba descontrolada. “Lloraban y trataban de comunicarse con sus familiares.

Torales expresa que después de dos horas pudo enviar un mensaje de texto a su esposa, Lorena Mosti, quien está en Argentina. “Le dije que estaba bien y ella no sabía qué ocurría, después se enteró del terremoto”. Toral no permitió que Lorena viajara a Chile. “No quería arriesgar a mis dos hijos, temía por ellos”.

El relato se interrumpe por una llamada al celular de Torales. El delantero no contesta y continúa. Cuenta que después del terremoto se instalaron en la Casa Oro y Cielo, en Viña del Mar. En este sitio Torales estuvo con Mauro Bogado, los uruguayos Federico Pérez y Mauro Guevgeozian.

“Teníamos miedo de que las réplicas siguieran. En los entrenamientos, durante las charlas, el profesor Nelson Acosta, ex seleccionador de ese país, trataba de animarlos y tranquilizarlos. “Algunos jugadores perdieron a sus familiares y eso fue doloroso”, recuerda . Los jugadores Pérez y Olivares no soportaron el temor que causaron las réplicas y abandonaron el equipo”, recuerda.Torales volvió al departamento, pero se sentía mareado y no podía dormir las horas completas.

Confiesa que sentía miedo de que subiera la intensidad de las réplicas. Aunque el contrato podía prolongarse, él desistió de seguir en el equipo. Torales habló con los directivos del Club Trinidense de Paraguay, dueños de sus derechos deportivos. Les pidió que le consiguieran otro equipo. En mayo, el Everton se ubicó en quinto lugar del torneo y ahí terminó la participación de Torales. El delantero viajó a Paraguay y se reencontró con su familia.

Hace 15 días se vinculó al Independiente del Valle. En su retorno al Ecuador, Torales dice que tiene gratos recuerdos del Emelec, Olmedo y Cuenca, equipos en los que militó. “Debía firmar un contrato con ese club pero al final los dueños de mi pase se decidieron por el Everton de Chile”.

La familia de Torales llegará en 20 días. Al despedirse, el celular de Torales volvió a sonar.

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