29 de August de 2013 12:27

Franck Ribery o el genio francés que encontró su casa en el Bayern

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Franck Ribery, elegido hoy mejor futbolista de la pasada temporada, llegó al Bayern en 2007, en medio de una ofensiva de fichajes que el club alemán había emprendido después de una temporada desastrosa que lo había dejado incluso fuera de la Liga de Campeones.

Según él mismo dice, con los años se ha convertido en bávaro y, sin duda, ha sido durante el tiempo uno de los jugadores más determinantes del Bayern, por su velocidad y sus regates por la banda y, en los últimos tiempos, por su voluntad para bajar a recuperar balones.

En el primer año, Ribery y el Bayern brillaron juntos y el nombre del francés empezó a convertirse desde ese momento en una de las señas de identidad de los bávaros.

Sin embargo, el Bayern de ese momento no dejaba de ser un equipo que se estaba sacudiendo de una crisis. Pese a ganar la Bundesliga de punta a punta, las metas que el ADN exigía eran más altas.

"Esto no es Florencia o Marsella, aquí hay que ganarlo todo", dijo el siempre impaciente Oliver Kahn, de cara a Ribery y al italiano Luca Toni, a quienes veían demasiado satisfechos con la campaña que se estaba haciendo.

El Bayern y Ribery, a partir de 2007, empezaron a crecer juntos en medio de encuentros y desencuentros, pasando por éxitos y fracasos hasta llegar juntos a la mejor temporada de la historia del club bávaro que se saldó con el triple en este año.

En el 2008 se ganó el doblete y Ribery fue el mejor jugador del Bayern. En la temporada 2008/2009, para la que Jorgen Klinsmann sucedió a Ottmar Hitzfeld en el banquillo, vino la primera crisis que tuvo que vivir Ribery en el Bayern.

Los dos momentos más álgidos de esa crisis fueron dos goleadas humillantes consecutivas. La primera ante el Wolfsburgo, por 5-1 en la Bundesliga y la segunda, pocos días después, contra el Barcelona por 4-0 en el Camp Nou.

En ese momento, Ribery se había hecho indiscutible como el jugador más importante del Bayern y empezaron a surgir temores de que, ante la crisis, el francés buscara otros horizontes.

Al comienzo de la temporada siguiente, la amenaza empezó a ser más concreta con evidentes aproximaciones del Real Madrid.

 El Bayern bloqueó en ese momento cualquier posibilidad de traspaso y al final de la temporada logró incluso renovar con Ribery y, aprovechando que la final de la Liga de Campeones que perdió contra el Inter se jugó en el Santiago Bernabéu, el nuevo contrato se firmó en Madrid.

Esa temporada, y la siguiente, no fueron fáciles para Ribery. Su relación con el entrenador del momento, Louis van Gaal, no fue nunca la mejor. Además, las lesiones no lo respetaron y algunos escándalos personales, relacionados con fiestas con prostitutas en la selección francesa.

Curiosamente, justo en esas dos temporadas fue cuando el Bayern y Ribery se volvieron prácticamente inseparables. El club lo arropó en sus peores momentos y eso fue algo que el francés no olvidaría,

Con la marcha de Van Gaal, y la llegada de Jupp Heynckes al banquillo, vino la mejor época de Ribery que empezó a jugar cada día mejor hasta llegar a la temporada anterior en la que se la pasó rompiendo defensas por toda Alemania y por toda Europa.

En la final, contra el Borussia Dortmund, no marcó pero participó en las jugadas previas de los dos goles.

En el primero, le hizo el pase a Arjen Robben para que este ganará la línea de fondo y tirase el centro que aprovechó Mario Mandzukic para marcar a puerta vacía. En el segundo, dejó a Robben sólo ante el meta contrario para que hiciera el gol que le dio al Bayern la quinta Copa de Europa.

Ribery no sólo rompe defensas, también muchas veces rompe esquemas con su espontaneidad, como cuando le regaló su camiseta en Barcelona a un invasor del campo del que no conocía de nada pese a lo cual le explicó a los guardias de seguridad que era "su hermano".

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