3 de September de 2012 07:47

El fracaso del clásico del Yasuní

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Siete mil personas en el clásico del Yasuní demuestran lo que ya se sabía: el magnetismo del duelo del Astillero no sería suficiente para convocar a los hinchas. La razón: el partido no valía la pena, con los titulares de cada lado ausentes y con un trasfondo político que no le siente bien ni al fútbol ni a los abnegados gobernantes que quieren salvar a la selva.

Quizás se perdió el ‘punch’ cuando se lo postergó luego de la fecha final de la primera fase porque los jugadores, sobre todo los canarios, estaban tan cansados (léase: habían celebrado tanto que no eran capaces de sostener con profesionalismo el compromiso) que no alcanzarían a reponerse de la vuelta olímpica sin copa por las calles de Guayaquil. En cambio, jugar el pasado domingo sin los estelares fue bastante forzado, cuando hace poco ya hubo otro clásico por el torneo. Ni siquiera el ‘Partido Inmortal’ puede sostenerse con puro suplente, así se trate de dos equipos que van bien en la Sudamericana, tengan convocatoria y la causa sea noble.

En realidad, más que un cotejo de clásico, el partido tuvo un tono de entrenamiento, en que Barcelona dejó en claro que su banca de suplentes es más competitiva e incluso afortunada que la de los azules. Y eso es todo. Quizás lo mejor corrió por cuenta de los músicos, sobre todo Promedio 20, aunque la destemplada intervención de la organizadora fue el colmo de un figuretismo que no era de extrañarse en estos tiempos en que todo se lo quiere arreglar con marketing.

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