24 de December de 2010 00:00

Fidel Martínez halló en su padre a su amigo y a su guardaespaldas

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Pablo Campos.

En el barrio 9 de Octubre, en el norte de Lago Agrio, el reggaetón, la bachata y las baladas románticas suenan con fuerza en poderosos equipos de sonido, colocados en las puertas de las casas.

En la zona hay dos discotecas, La Azotea y Bronks, separadas apenas por una casa. Bronks le pertenece a Luis Martínez, el papá de Fidel, la joven promesa del Deportivo Quito. El local permanece cerrado en la mañana y cobra vida por las tardes y noches de la selvática ciudad oriental.En la vivienda contigua al local, la familia Martínez aún conserva sus pertenencias. Esto pese a que Fidel (20 años), su padre (47) y su hermano Alonso (12) viven en Quito, concentrados en apuntalar la carrera del delantero.

En cambio, Soraya Tenorio (40), madre del jugador, y Allison (7) permanecen en Lago Agrio. La familia se une en festividades o cuando el fútbol le da un respiro al novel ariete azulgrana.

Era la tarde del miércoles pasado, cuando este Diario visitó al jugador chulla, que pese a su edad ya sumó minutos en la Selección mayor (participó en la gira de Ecuador por Omán en el 2008 y anotó un gol), un título panamericano con la Sub 17 de Sixto Vizuete en el 2007 y un paso de un año por el Cruzeiro de Brasil, en donde actuó en la reserva.

Fuera de la casa, el sol seguía pegando fuerte. Dentro, el aire acondicionado refrescaba y daba una sensación de alivio.

De pronto apareció Fidel Martínez, quien acababa de despertarse de la siesta y se acomodaba en la cabeza una gorra negra. Llevaba una semana de vacaciones en su ciudad . “Me gusta la tranquilidad que hay aquí. En Quito, la vida es mucho más acelerada”.

El delantero terminó de titular con Carlos Sevilla. Considera bueno el balance de su campaña. “Me quedo contento con mi producción de este año. Terminé la temporada jugando y creo que puedo dar mucho más. Tengo mucha ilusión para el 2011”.

A su lado, su padre Luis Alfonso lo miraba con cariño y lo escuchaba con atención.

De pronto lo interrumpió. “Este año es el clave. ¡Tiene que ir a romperla ahora con Fabián Bustos! Él está listo para hacerlo”, decía el hombre de piel morena, que usaba gafas para el sol y una maciza cadena de plata.

Martínez padre dejó hace un año su trabajo en una petrolera de la zona para consagrarse plenamente al mayor de sus hijos.

Los dos y Alonso, quien juega en las categorías juveniles de Deportivo Quito, residen en la capital en el sector de la González Suárez. “Pero no somos pelucones”, aclaraba, entre risas, el futbolista.

A diario, Martínez papá acompaña a su hijo a los entrenamientos. Luego ambos regresan a la casa. El progenitor se encarga de supervisar su descanso, e incluso, según el futbolista, se encarga de “alejarle algunas tentaciones”, como las salidas nocturnas o los amores pasajeros. También lo aconseja sobre su relación con los hinchas. “Le digo continuamente: nunca le niegues un autógrafo a nadie, tampoco una entrevista. Siempre debes ser atento”.

La química entre los dos es grande. El jugador considera a su padre como su mejor amigo, su confidente. Además, bromeaba mucho con él. “Ahora dice que es mi empresario. Ya no necesita trabajar. Solo está pendiente de mí y en las tardes duerme”.

Para el padre, la carrera del delantero es fundamental y se toma las cosas muy en serio. Durante la joven carrera de su hijo, Luis Martínez ha recopilado los recuerdos del fútbol que su hijo ha conseguido. Juntó sus camisetas, sus primeros zapatos de fútbol, unos Umbro negros con vivos rojos, sus camisetas de la Selección, del Cruzeiro, del Caribe Júnior e hizo un rincón de los recuerdos deportivos en su casa en Lago Agrio.

Los Martínez dicen que ese rincón es la envidia de sus amigos, incluido “un tal Luis Antonio Valencia”, jugador del Manchester.

Esa tarde, unas horas antes, Valencia los visitó en la casa. “Siempre que Antonio viene me dice que me envida, que le hubiera gustado tener un rincón así”.

El jugador acaba de firmar un contrato por dos años . Según Fernando Mantilla, presidente del equipo, Martínez es una de las grandes apuestas a futuro. “Es un jugador de gran calidad”.

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