10 de January de 2011 00:00

El ‘Cuchito’ Chalá conoce la fórmula de cómo salir al exterior

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Hasta inicios del 2009, a Walter Chalá solo lo conocían en El Juncal, en el Valle del Chota. Vivía en el barrio Comercial 2, un lugar de calles polvorientas, de gente negra con amplias sonrisas blancas, de mujeres que limpian la loza en piedras de lavar construidas en las orillas de sus casas.

En El Juncal, Chalá no es Chalá, ni ‘Pelícano’ como lo bautizaron el año pasado los periodistas en Cuenca por sus piernas largas. En el lugar, la gente le sigue llamando ‘Cuchito’, su apodo de la niñez. “Dicen que de chiquito era gordito como los chanchitos. En El Juncal les dicen a los animales así y por eso me pusieron el apodo”, cuenta tímidamente el jugador de 18 años, con su voz bajita, mientras descansa en la concentración de la Selección Sub 20.

El ariete empieza a cambiar su historia de vida. Hasta hace poco nadie lo conocía, pero desde el pasado lunes es el imán de los flashes de cámaras fotográficas y de televisión en los entrenamientos de la Selección , que se alista para jugar el Sudamericano de Perú.

Ese día, el Rubin Kazan, uno de los equipos más poderosos de la fría Rusia, anunció su contratación por cuatro temporadas. El equipo, donde milita el guayaquileño Christian Noboa, desembolsará USD 1 millón al Deportivo Cuenca para hacerse con los derechos de ‘Cuchito’.

La noticia llegó como un bálsamo para el cuadro ‘morlaco’, afectado desde hace varios años por una fuerte crisis económica. La decisión del Kazan también beneficia al jugador, quien pasará de percibir USD 250 a ganar alrededor de USD 25 000. ¡Es decir 1 000 % más de aumento!

Pese a ello, Chalá no quiere perder la perspectiva. “Quiero seguir manteniéndome humilde y centrado. Deseo triunfar en el fútbol y seguir ayudando a mi familia”.

Su padre Walter y su madre Maritza Vásquez, le recuerdan permanente que debe tener los pies en la tierra. Y sobre todo, que nunca debe olvidarse de los orígenes, de El Juncal y de su familia en el barrio Comercial 2.

Del equipo del ‘Tin’ a Liga y luego al Deportivo Cuenca

Walter Chalá papá es hermano de Cléber, el ex jugador de El Nacional y la Selección. Su parecido con la ‘Fiera’ es notable: el color de su piel, los pómulos salidos y la espalda arqueada.

El pasado miércoles y pese al calor que azotaba en El Juncal, Chalá llevaba puesta una chompa con el escudo del Cuenca. “Mi hijo siempre tuvo condiciones para jugar. Por eso decidimos apoyarlo”, dice el hombre de 36 años.

En El Juncal, jugar fútbol es tan natural como escuchar la bomba o comer arroz con fréjol. ‘Cuchito’ se cansaba de hacer goles a los 12 años en la entonces cancha polvorienta ubicada debajo del puente (hoy la cancha es de césped).

Por ello, Agustín Delgado y su hermano Pedro decidieron rápidamente enrolarlo en el equipo de su Fundación, hoy conocido como Valle del Chota.

Walter Chalá padre recuerda que su retoño llegó al equipo con una condición: si el chico quería irse a otro equipo, la Fundación no pondría trabas con el pase.

Y así fue. A inicios del 2009, ‘Cuchito’ se sintió listo para probar su talento en el fútbol. “Estaba obsesionado con jugar. Solo en eso pensaba”, confiesa su madre Maritza Vásquez.

Víctor ‘Lito’ Botaniz, el ex coordinador de divisiones inferiores de Liga, lo vio en un partido en la cancha de El Juncal y lo invitó a probarse en las inferiores de la ‘U’. Fue a Quito, estuvo tres meses, pero no sintió que tuviera opciones de jugar. Por ello, y con la ayuda de su tío Juan Guerrón viajó para enrolarse en las inferiores de Deportivo Cuenca.

En el 2009 marcó 18 goles en la categoría Sub 18, dirigida por el técnico Luis Leguizamón. Ese mismo año, según las estadísticas de Aurelio Dávila, estuvo en tres partidos en la banca de suplentes, aunque no jugó.

Su debut se produjo el 28 de julio del 2010, en el partido en que el Cuenca empató con Liga 1-1. Aquel día marcó el tanto del empate del cuadro ‘colorado’. Luego, en la celebración, sus compañeros se lanzaron sobre él, formando una montaña humana.

Ese fue el puntapié inicial de su vertiginosa carrera, que aún no conoce de pausas. En el 2010 empezó en la Reserva y marcó 14 tantos. Luego pasó al equipo de Primera, en donde jugó 19 cotejos e hizo siete anotaciones.

Los tantos y la buena campaña le sirvieron para ser reconocido en Cuenca, en donde firmaba autógrafos y saludaba a la gente a su paso, según reconoce el jugador. También le abrió la puerta de la Sub 20, que desde la otra semana jugará el Sudamericano, clasificatorio para el Mundial de Colombia.

En diciembre pasado, el equipo de Sixto Vizuete fue a jugar un cuadrangular amistoso en Córdoba, Argentina, ante el cuadro local, Chile y Bolivia. El certamen fue transmitido por la cadena Fox Sports y tuvo a muchos ojeadores de equipos europeos en las gradas de las canchas.

Chalá le marcó un gol a Bolivia en el debut y cumplió buenas actuaciones en los dos juegos restantes. Ello sirvió para que los emisarios del Rubin tomaran contacto con su agente Jorge Guerrero para empezar a negociar.

El 30 de diciembre, cuando ‘Cuchito’ se aprestaba a pasar un día con su familia en El Juncal, su celular sonó. Al otro lado de la línea, Guerrero le comunicó que las negociaciones con el equipo ruso se habían concretado.

“Tenía mucha felicidad. No lo podía creer”, recuerda el delantero, quien se convierte en el sexto tricolor que milita en Europa.

En El Juncal estuvo hasta el 1 de enero, cuando se reintegró a los entrenamientos de la Sub 20. “Por aquí estuvo y le dimos de comer el arroz con fréjol que tanto le gusta”, cuenta su abuela materna Cecilia Carabalí, una mujer amigable que usa una pañoleta celeste y se acomoda en una silla en las afueras de su casa de barro. “Yo le dije que le tengo que mandar su dotación de fréjol cuando se vaya allá lejos”, dice doña Cecilia señalando un punto lejano.

Alista su dotación de bomba, salsa y mucho fréjol

Walter Chalá no quiere ir solo a Rusia. Luego del Sudamericano, que se jugará del 16 al 12 de febrero en suelo peruano, deberá incorporarse a su nuevo club.

Una de las primeras cosas que hizo tras conocer de su incorporación fue comprometer a sus padres Walter y Maritza a acompañarlo. De hecho, ambos empezaron a hacer sus trámites para adquirir el pasaporte.

“Me dicen que allá hace mucho frío, pero si mi hijo quiere que lo acompañe, pues yo iré”, dice su madre, quien luce extensiones de cabello y una licra celeste.

Chalá dice que en este momento su prioridad es destacarse en la Selección. Pese a ello, ya piensa en lo que va a llevar: sus discos de salsa (Luis Enrique es su artista preferido) y de música bomba.

Durante la semana pasada, el jugador tuvo problemas de salud. El jueves y viernes no entrenó por problemas de temperatura. Pasó la mayor parte del tiempo descansando en la habitación que comparte con Carlos Álava.

Sin embargo, Vizuete cuenta con él para el Sudamericano. Chalá quiere seguir mostrando los avances de una carrera vertiginosa y hasta el momento, exitosa.

El segundo nombre del delantero es un homenaje al baladista del recuerdo Leo Dan

El próximo 2 de febrero, Walter  Chalá cumplirá 19 años.  En la foto de la izquierda cuando tenía 12 años e integraba el equipo de Agustín ‘Tin’ Delgado. 

 

Su segundo nombre  es un Leodán, un homenaje a Leo Dan, el baladista  argentino. Su madre era fanática  de sus canciones románticas.

 

 

Cléber Chalá,  tío del jugador, asesora permanentemente al jugador  en cuanto a temas económicos y del contrato. 

 

Walter Chalá padre  también está cerca del jugador y lo ayuda a tomar decisiones. Él fue jugador del Deportivo Saquisilí y del Macará. 

 

El delantero   dice que además del arroz con fréjol es fanático de la comida costeña. El encocado es un plato infaltable en su dieta semanal.

 

La presencia de Christian Noboa  en el Rubin Kazán   es un gran alivio para la familia Chalá. Ellos esperan que él ayude al ariete a adaptarse. 

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