9 de August de 2013 16:31

Costas y su final inevitable en Barcelona

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La salida de Gustavo Costas era inevitable en Barcelona. Lamentablemente, ‘Alf’ perdió el control del equipo y todo se le desbarató. Como ya se sabe, esto de ser entrenador trae consigo la desgracia de estar fatalmente atado a los resultados: es intolerable que el campeón de Ecuador acumule ocho cotejos sin ganar y que, en agosto, prácticamente ya no existan opciones de ganar nada. Al sucesor de Costas solo le quedará buscar un cupo a un torneo internacional, o sea, las migajas.

En todo caso, también es verdad que Costas se impone a sus predecesores en el balance general. Primero por el título del 2012, sin duda el punto más alto de los canarios en cinco lustros de tragedias, escándalos y decepciones. Con eso, los hinchas deberían darse por servidos. Luego, Costas exhibe más victorias que derrotas, más amigos que enemigos, más puntos humanos que actos díscolos.

Es verdad que no fue el súper técnico, meticuloso y acertado, capaz por ejemplo de rescatar un cotejo con un cambio (generalmente, ordenaba sustituciones de manera desprolija) o con una innovación táctica. Pero supo guiar al plantel en la cancha y el camerino, construyó un código hacia el título y tuvo tiempo para la obra social.

Quizás la caída de Costas es un coletazo de la fuga de Díaz y Nahuelpan, el 10 y el anotador de plantel; pero es notable que Costas cometió muchos errores en este año, desde su tardía pretemporada hasta la derrota con Mineros, patético acto final para un entrenador de su nivel.

Con su salida por voluntad propia, ahora los ojos apuntan a Bauza, que en Liga afronta los mismos problemas de Costas: el equipo no rinde, no hay expectativas de títulos, los hinchas desconfían más fecha a fecha y el tinglado muestra las costuras. ¿Seguirá su ejemplo o aguantará hasta el fin de la temporada? Se verá.

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