17 de June de 2010 00:00

Chile tardó 48 años en festejar un triunfo en los mundiales

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Nicolás Oleas, desde Nelspruit

La Selección chilena derrotó 1-0 a Honduras en Nelspruit e inició con paso firme su lucha en el grupo H. Después de 48 años, el gol de Jean Beausejour devolvió el grito de victoria a las gargantas nacionales. También escribió un juramento: que no sea el último.Ya era hora que descansara Eladio Rojas, quien dejó este mundo con el recuerdo de ser el autor del gol que le dio a Chile el tercer lugar en el Mundial del 62, el del último triunfo de la Roja en las Copas del Mundo, un remate arrastrado que desvió Markovic y venció la puerta yugoslava.

Una historia añeja. Rojas murió en 1991. Yugoslavia desapareció en el 2003. Y el hombre llegó a la Luna, nació la Teletón, Chile sufrió dos terremotos, llegó la Internet, falleció Julio Martínez. Y una selección chilena nunca más ganó. Hasta ayer.

La promesa de 11 jóvenes que no superan los 25 años en promedio no era gratis. Acabar con 48 años de caras largas, de triunfos morales, de finales cabizbajos. Fue un pacto en el centro de la cancha, antes de empezar el Mundial, pero también un juramento forjado en tres años de ilusión, que llevó a los chilenos a creer.

Y se paró Chile ante Honduras con una mochila que crecía mientras los ceacheí desoían las vuvuzelas en un estadio perdido al este de Sudáfrica, donde el fútbol es más anécdota que nada. Fue mucho para un rival débil que pagó el precio del hambre nacional desde el primer minuto.

No fue la mejor ‘Roja’ de la historia, pero sí la que quebró la historia. Antes de la media hora estaba claro que el resultado dependía de lo que hicieran o no los hombres de Marcelo Bielsa. Y lo hicieron, en un balón entrelíneas de Matías Fernández, que envió Mauricio Isla al centro del área, y conectó Jean Beausejour tras un rebote en Sergio Mendoza (34’).

Era el compacto del partido. El hombre de Sporting abría balones, Jorge Valdivia arrastraba una que otra marca en el centro, más por intuición que por convicción, y por las orillas aparecía alguien para sumar en la obra.

Con eso bastaba, aunque la ausencia de un receptor de área –Humberto Suazo se cansó de calentar junto a la banca- impidió que la cuenta en la meta hondureña fuera mayor.El intranquilo final del partido se fue ciñendo a la historia sufrida de los rojos. Un cuento tan repetido como molesto para el nuevo-hincha-del-triunfo. Ahí radica la nueva promesa de Bielsa y compañía. Bañarse en el triunfo cotidiano, rechazar la sorpresa de la victoria, escribir una historia con abrazos y sonrisas. Lo sabe Beausejour, ingrato con la ilusión que su gol hizo germinar. “Espero que no se recuerde, porque eso diría que nunca más volvimos a ganar”. Es la idea.

Con este triunfo, Chile comparte el liderato del grupo H con Suiza, que ayer venció por 1-0 a España. Justamente el siguiente rival de los sudamericanos será el conjunto helvético.

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