17 de December de 2010 00:00

Católica, en la gloria y en el calvario

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El ‘Trencito Azul’ superó a El Nacional y ganó el título de Reserva de este año. Sin embargo, el plantel de Primera descendió a la Serie B. El próximo año, Católica jugará la Serie B con un grupo de jóvenes que actuaron en la Reserva.

El equipo campeón empezó con seis jugadores

La última semana de octubre del 2009, Jorge Célico se entrevistó con Francisco Egas, gerente de Universidad Católica. El directivo le dijo al DT argentino: “Quiero que conviertas al club en una fábrica de jugadores y que tú la dirijas”.

Egas estaba decidido a formar una cantera de jugadores. Célico aceptó y se convirtió en director de las formativas del ‘Trencito’. Luego, llamó a su coterráneo Patricio Lara y le pidió que dirigiera al plantel de Reservas.

Pero ambos se encontraron con que solo existían seis juveniles que pertenecían al club: Jonathan de la Cruz, Luis Celi, Emerson Perea, Richard Villegas, David Hernández y Pablo Ochoa.

Entonces, los DT organizaron pruebas para escoger talentos y armaron maletas para viajar por el país para buscar prospectos. Lara recuerda que se desplazaron a Guayaquil, Machala, Manta, Portoviejo, Ibarra, Latacunga, Ambato y Esmeraldas.

En uno de los viajes a Guayaquil, encontraron a talentos como Darío Palma y Jimmy Delgado Arroyo, quien el año pasado incluso debutó en el plantel principal de la primera división. Ellos se destacaron en un partido organizado por la Asociación Deportiva Naval.

Célico también se contactó con entrenadores y logró armar una plantilla de 80 futbolistas para la Sub 16, la Sub 18 y la Reserva. Este último equipo contó finalmente con 25 jugadores.

Así, el DT Lara armó un esquema de juego y, en pocas ocasiones, pidió jugadores del plantel de Primera. Según el reglamento, en Reserva podían jugar hasta tres futbolistas sin límite de edad en un partido.

Sin embargo, cinco fechas antes de la finalización de la primera etapa, la dirigencia le pidió a Lara que se convirtiera en el DT del conjunto de la Serie A.

Célico tomó la posta, completó la etapa, superó a clubes poderosos como Liga y El Nacional y logró el primer lugar. Así obtuvo el cupo para jugar la final.

El DT dirigió dos encuentros más y pidió a Oswaldo Morelli que lo reemplazara. El también gaucho, quien reside en Ecuador desde hace nueve años, estaba sin trabajo y aceptó.

Morelli se dedicó a probar más jugadores en la segunda etapa y formó un equipo fuerte para la final. “La clave fue que hubo una buena captación de talentos”.

Así, en las finales ante El Nacional, el trabajo de Morelli, Célico y Lara dio resultados. Católica derrotó a El Nacional (3-0 en el Atahualpa y 3-1en Tumbaco) y se proclamó campeón.

La campaña del equipo no estuvo exenta de sobresaltos. En una ocasión, el jugador Valentín Cedillo sufrió un golpe en la cabeza y se temía que volviera a jugar. Pero él se recuperó y retornó a jugar en el plantel.

Los juveniles se desplazaron a los partidos en bus. También recibieron ayudas económicas desde USD 50 a USD 250, según el DT Célico.

 Cuatro técnicos pasaron por el club se que fue a la B

El 27 de noviembre, los jugadores de la Católica y su entrenador Jorge Célico abandonaron cabizbajos la cancha del estadio Atahualpa. Algunos tenían lágrimas en los ojos.

Ese día, el ‘Trencito Azul’ perdió 3-2 ante Emelec y también perdió la categoría. El equipo llegó al encuentro casi sin opciones de salvarse: necesitaba vencer por goleada y esperar que Espoli perdiera su cotejo ante Olmedo. Pero nada de esto ocurrió y el plantel descendió a la B.

Así, este equipo marcó un gran contraste con el de Reservas. A diferencia de ese plantel, los jugadores de Primera tuvieron más privilegios: viajaron en avión, recibieron sueldos más altos y se concentraron para los encuentros de la Serie A.

Entonces, ¿por qué existieron diferencias? Célico, quien terminó como el DT en el descenso, explica que el plantel tuvo demasiados cambios en el 2010.

Al inicio de año, el conjunto empezó bajo la dirección técnica del ecuatoriano Renato Salas. Luego llegó el chileno Fernando Díaz, quien fue reemplazado por el argentino Patricio Lara.

El entrenador también salió del plantel y fue sustituido por Célico, quien asumió el mando el 22 de septiembre.

Curiosamente, Célico fue el entrenador que encontró jugadores para el cuadro de Reservas. Pero él justifica que los dos torneos fueron diferentes. “En Reservas hicimos un proceso que tuvo apoyo. En cambio, en Primera encontramos ya un plantel armado y con problemas futbolísticos”.

Los jugadores también admitieron que cometieron errores. Christian Mora, el arquero que atajó con la Selección de Ecuador en el Mundial de Alemania 2006, reconoció fallas en partidos claves. “Eso influyó en nuestro ánimo”.

Hugo Vélez, el lateral manabita, concordó con su colega. “Las derrotas nos afectaron mucho en el aspecto anímico. Al final, no logramos superar eso, pese a que nos esforzamos por seguir en la Serie A”.

Dos días antes del descenso, Vélez era uno de los jugadores que evidenciaba ansiedad en el entrenamiento en Parcayacu. Él se sentó en la acera de una de las vías del Complejo e hizo bromas con Omar Guerra y Claudio Guerra. Ellos querían eludir la presión del posible descenso.

Al final, no lograron seguir en la Serie A. Pero Francisco Egas, gerente del ‘Trencito Azul, ve un aspecto positivo. El directivo dice que en la Serie B se intentará dar espacio a los jugadores de Reserva que lograron el título.

Esto porque el club ya no contará con los jugadores Mora, Vélez, Juan Triviño, Leonardo Soledispa y Walter Iza.

Este año, el equipo contó con un presupuesto que bordeó los USD 2 millones. La directiva analizará el nuevo monto para sostener al plantel en la Serie B.

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