17 de June de 2013 20:04

El Castelão, de Fortaleza, corre contrarreloj para recibir el Brasil-México

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El remodelado estadio Castelo, de la nororiental ciudad brasileña de Fortaleza y que el miércoles recibirá el partido entre las selecciones de Brasil y México por la segunda fecha del grupo A de la Copa Confederaciones, corre contrarreloj para ultimar los detalles de sus obras.

A dos días del primer partido de la Copa Confederaciones en la capital del estado de Ceará, las máquinas excavadoras y de explanación y las volquetes cargadas de materiales transitan de un lado para otro por la Avenida Alberto Craveiro, la única que da acceso al principal escenario deportivo de la ciudad.

"Fue una avenida que terminaron a medias en dos semanas y la señalización todavía es pésima, principalmente para las personas que vienen de otros lugares", señaló a Efe el taxista Valdir Assunao, quien criticó los atrasos para la conclusión de las obras, pero elogió el legado que el torneo deja en materia de infraestructura.

Según Assunao, "nadie puede negar que la Copa Confederaciones y el Mundial del próximo año le trajeron modernidad y desarrollo a esta parte de la ciudad. Hace un mes la avenida tenía sólo dos pistas y ahora cuenta con ocho".

La glorieta que da acceso al Castelo y parte de la avenida fueron maquilladas con vallas publicitarias para dificultar la visión en los puntos en los que todavía se está asfaltando la vía.

La visión desde afuera del imponente estadio de Fortaleza se dificulta con el polvo que se levanta de las obras de "retoque", como señaló el operario Marcos Vinicius, para quien es un motivo de orgullo integrar el equipo de obreros que trabajó en la obra.

"Es una felicidad en dosis doble, primero por ser amante del fútbol y segundo por el progreso que llega para Fortaleza", apuntó Vinicius, quien fue uno de los beneficiados con las 500 entradas del torneo entregadas para los trabajadores del estadio.

Además del Brasil-México de este viernes, Fortaleza recibirá el 23 de junio el partido entre España y Nigeria, en el cierre del grupo B y una de las semifinales el día 27.

El atraso para la conclusión de las obras complementarias del Castelo no mermó el entusiasmo de la afición de la ciudad, acostumbrada a los pobres resultados de sus dos principales equipos: el Ceará y el Fortaleza, ambos por fuera de la primera división de la liga brasileña.

"Vamos a tener a Brasil y a España, nuestra selección y los actuales campeones del mundo y eso no lo van a tener otras ciudades, por eso Fortaleza fue premiada y va a responder en esta Copa Confederaciones", dijo el vendedor ambulante José Odair, quien recorre 20 kilómetros en bicicleta para vender gorras y banderas.

El calor de la turística ciudad, a orillas del Atlántico en el extremo norte del país, y la euforia de una afición con hambre de fútbol esperan a las selecciones que pasarán por Fortaleza en la Copa Confederaciones.

El Gobierno municipal, como ocurre en la mayoría de ciudades que reciben el torneo, decretó como festivos los días en que se disputarán partidos.

Para el Mundial, dentro de un año, la ciudad espera terminar el sistema de transporte sobre rieles, conocido como VLT, y que complementará el servicio del metro, con puntos próximos al estadio y al aeropuerto.

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