5 de February de 2012 00:01

La cancha demanda muchos cuidados

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Una reluciente alfombra verde que invita a caminar o correr hasta sin zapatos. Así de impecable luce la cancha del estadio Olímpico Atahualpa, ubicado en El Batán, en el norte de Quito.

Sobre el gramado del coloso ya no hay una sola huella de los 800 000 huecos que se abrieron el mes pasado como parte del mantenimiento. Esto se lo hizo para que soporte una carga de trabajo de 10 000 minutos, entre conciertos y partidos de fútbol.

Este año el balón de fútbol rodará en 10 estadios, de siete provincias, donde jugarán todo el año los 12 equipos de la Serie A del país. El Atahualpa es uno de los que presta buenas condiciones para la práctica futbolística.

El verde césped será para los futbolistas el escenario donde derrocharán su energía y talento en los 266 partidos del Campeonato Ecuatoriano 2012.

El Olímpico, inaugurado en 1951, soportará 44 partidos que deberán jugar el Deportivo Quito y El Nacional en el actual manto verde. A eso se sumarán los cotejos de Universidad Católica (Serie B) y los encuentros de eliminatorias que tendrá la Selección Ecuatoriana de Fútbol.

Esta exigencia obligó a la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP), a través del Departamento de Construcción y Mantenimiento de Escenarios, a dar un cuidado al césped durante enero; cuando no hubo ningún tipo de actividad. Jaime Morales, del departamento de la CDP, detalla que el cuidado se realizó en dos etapas.

En el proceso lo primero que se hizo fue una descompactación del suelo. Para esto se utilizó un tractor que enterró clavos giratorios a 30 centímetros de profundidad. El siguiente proceso fue extraer fragmentos de suelo, tierra y raíces con el uso de clavos cilíndricos.

Tras las perforaciones se rellenó con una mezcla de arena, tierra negra y otros compuestos. Se utilizaron 64 metros cúbicos de mezcla y alrededor de 200 sacos de un material conocido como compus (mezcla orgánica).

Esto permitirá, según Morales, mantener bien la base del estadio. Está compuesta de césped con la raíz, el tallo y el follaje, que mide 15 centímetros; debajo hay el enraizamiento, con un grosor de 30 cm y la tubería del drenaje, que reposa sobre el suelo natural.

El tipo de césped es de quicuyo. “Todo el tratamiento, con el agua, la lluvia y la ayuda del sol permite obtener un nuevo follaje. La semilla es quicuyo y se trajo hace muchos años. No recuerdo con precisión”. Con el césped rejuvenecido, el corte que se hace al gramado es de entre 4 y 6 centímetros.

Otro de los gramados que siempre luce apto para la práctica del fútbol es el estadio Casa Blanca, que fue inaugurado en 1997. Para la apertura de este estadio se trajo semilla de Francia que fue sembrada en Cayambe y luego fue adaptada al estadio de la ‘U’.

Los trabajos de mantenimiento permanentes consisten en la reparación de áreas destruidas; luego de los partidos, la fertilización, los cortes y el riego de agua en la cancha. Además, se ubican abonos locales e internacionales y existe un cuidado especializado en el laboratorio al césped.

En otros estadios también se trató de dar el mejor cuidado a las canchas durante la paralización del torneo. Por ejemplo, en Riobamba, se trasplantó un nuevo césped y en el Bellavista de Ambato se regó abono orgánico y urea. La Federación Deportiva de Tungurahua (FDT) adquirió un nuevo sistema de regadío para los campos de juego.

La época de invierno también es una amenaza para las canchas en todo el país. Las continuas lluvias dañan los campos de juego. Eso ocurrió en Manta donde el estadio Jocay entró a una reparación total del gramado.

En Guayaquil, los dirigentes tomaron previsiones por la época. En el estadio Monumental se redujo el riego de agua en el último mes por las continuos aguaceros. También, se han colocado productos químicos para evitar que los grillos, comunes en esta temporada, dañen el gramado.

La semilla del césped del terreno de juego del estadio de Barcelona se la compró en Estados Unidos. La zona donde más se desgasta el piso del gramado por lo general son las áreas.

Allí, los pupos de los futbolistas aplastan con más fuerza el terreno de juego. En el Capwell, en cambio, se colocan plásticos para cubrir el césped y evitar la acumulación de agua.

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