17 de April de 2014 12:28

Brasil, ¿el país del fútbol?

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La liga brasileña arranca este fin de semana una temporada de muchos cambios, con el estreno de los estadios del Mundial y la amenaza de protestas de los jugadores que, en exigencia de reformas profundas, han llegado a poner en duda que Brasil pueda seguir llamándose "el país del fútbol".

Cansados de los salarios atrasados, del endeudamiento endémico de los clubes y de ver las gradas vacías por los horarios tardíos y el exceso de partidos, cerca de mil jugadores, de primera a cuarta división, decidieron plantar cara a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Los futbolistas se unieron en un grupo llamado Bom Senso FC (Sentido Común FC), que ha catalizado las protestas desde las últimas jornadas del campeonato del año pasado, entre noviembre y diciembre, y este año podrían ganar una nueva dimensión.

El grupo se ha encargado de elaborar una lista de demandas y también ha hecho propuestas concretas para modernizar el fútbol en el país cinco veces campeón mundial.

Las propuestas del Bom Senso están en poder de la CBF, que pidió tiempo para analizarlas, aunque desde esa primera reunión no ha vuelto a dar respuesta al grupo, según uno de sus representantes, el mundialista Gilberto Silva.

El centrocampista afirmó que el Bom Senso ha discutido la posibilidad de hacer una huelga "si no hay avances" en el diálogo con la CBF, aunque puntualizó que "algunas cosas han avanzado", por lo que de momento descartó la convocatoria de una paralización.

"Espero que haya un consenso de todas las personas implicadas en el fútbol, independiente de quién esté en el comando (de la CBF). Lo importante es que todo el mundo se siente para mejorar en todos los aspectos de una situación que, de seguir igual, puede traer serios daños al fútbol", manifestó Gilberto Silva.

Según datos del Bom Senso, la media de público en Brasil es de 12 971 espectadores por partido, cifra que coloca al autodenominado "país del fútbol" como el decimoctavo del mundo, incluso por debajo de Australia.

Entre los motivos que explican las gradas vacías se encuentra el calendario de competiciones, que exprime las 38 jornadas de liga en seis meses, con muchos partidos en horarios tardíos entre semana, mientras que en Europa los campeonatos más importantes se suelen esparcir en nueve meses.

El problema de la baja asistencia de público podrá ser paliado en parte este año con el estreno de los estadios del Mundial que, debido a la novedad y el mayor confort, se espera que atraigan a más espectadores, como ocurrió el año pasado con el Maracaná y los otros coliseos construidos para la Copa Confederaciones.

Los estadios de Porto Alegre, Curitiba y Sao Paulo se sumarán a otros tres estrenados el año pasado (Río de Janeiro, Belo Horizonte y Salvador) y que tendrán partidos de liga regularmente.

Algunos partidos del campeonato previsiblemente serán programados en Brasilia o Manaos, ciudades sin equipos en primera, pero con novísimos estadios construidos para el Mundial.

Según la óptica del Bom Senso, los estadios no son suficientes para paliar los viejos problemas del fútbol brasileño, por lo que demandan dar más importancia a la liga mediante una reducción radical de los tradicionales campeonatos regionales, que han perdido lustre en las dos últimas décadas.

El grupo también aboga por una reforma de las divisiones inferiores, para que los equipos pequeños puedan jugar durante todo el año, algo que actualmente no ocurre para 583 clubes, el 85 por ciento de los 684 clubes profesionales del país.

Asimismo, el Bom Senso sugirió medidas para limitar el endeudamiento de los clubes, que se disparó un 74 por ciento entre 2008 y 2012, hasta los 4 750 millones de reales (USD 2 120 millones).

Cerca de la mitad de esa cuenta son deudas de los clubes con el Gobierno y otros organismos públicos, según datos recopilados por el Bom Senso.

El mes pasado, el Bom Senso presentó en un seminario sus propuestas de reforma de calendario y de "juego limpio" financiero, que contemplarían multas y castigos con pérdidas de puntos a los clubes que incumplan los compromisos de buenas prácticas.

Hasta ahora la CBF no se ha manifestado públicamente acerca de ninguna reivindicación concreta y, en especial, se ha mostrado reacia a ordenar una reducción de los campeonatos regionales.

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