8 de June de 2010 00:00

Baile y música son parte de un efusivo recibimiento

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Nelspruit.

Eran cerca de las 13:00 horas del domingo en Nelspruit. Aún faltaba más de una hora para que la selección chilena arribara a White River y la ciudad ya era una fiesta.En procesión, una centena de vehículos se movía hacia el aeropuerto de la ciudad. Camionetas llenas de gente, autos con banderas araucanas y sudafricanas, todos iban en busca del equipo que dirige Marcelo Bielsa.A la misma hora, en las afueras del ‘resort’ que acoge a la ‘Roja’, decenas de mujeres bailaban y cantaban esperando el arribo del bus rojo.Todo fue una fiesta en Nelspruit. La Selección chilena se sintió como en casa desde que arribó a suelo sudafricano, porque afuera los hinchas pedían a gritos la aparición de los jugadores.Lo hicieron recién después de 30 minutos dentro del aeropuerto. El arribo al bus fue rápido, tanto como el viaje hasta la concentración, en 10 minutos estaban instalados.Está todo armado en Nelspruit como para que Chile se sienta como en su casa. Incluso hasta las trabajadoras del ‘resort’ se mandaron a hacer unas camisetas especiales con el lema “I love Chile (te amo Chile)”.Mientras tanto, las selecciones que arribaron con anticipación se entrenan en sus sedes bajo la mirada de miles de aficionados. Alemania arribó e inmediatamente practicó. El combinado teutón se entrenó ante unos 2 000 espectadores en su primera práctica en Pretoria, ayer, horas después de haber aterrizado en suelo sudafricano.La ‘Nationalmannschaft’, privada de su líder y capitán Michael Ballack, baja por lesión en un tobillo, llegó por la tarde al Super Stadium de Atteridgeville, en los suburbios de Pretoria, con una importante escolta policial. Los hombres comandados por Joachim Löw, vestidos con una camiseta que llevaba la leyenda “Yebo” (Sí, en zulú, idioma africano) para “mostrar optimismo”, según un portavoz, fueron saludados por espectadores mayoritariamente de la comunidad alemana instalada en Sudáfrica o que llegaron para alentar a la ‘Mannschaft’. “El entusiasmo y la alegría que se viven hoy no se habían visto desde que el presidente (Nelson) Mandela fue liberado hace 20 años”, hizo notar Jacob Zuma, jefe de Estado sudafricano.Los jugadores no parecieron perturbados por el sonido de las vuvuzelas, las trompetas de plástico características en los estadios de Sudáfrica. Estas han sido calificadas por algunos como un peligro para la salud y una interferencia para las instrucciones técnicas. “Voy a seguir haciendo sonar las vuvuzelas en cada partido”, dijo un hincha de 12 años con la cara pintada con los colores alemanes.

Otra Selección que recibió aplausos y vítores en su arribo y durante las prácticas fue México, que jugará el viernes el cotejo inaugural contra Sudáfrica. Los aficionados demostraron su simpatía, a pesar de ser rival de los dueños de casa en el grupo A. “No envidio a los mexicanos, van a tener que enfrentarse a 90 000 vuvuzelas”, comentó el técnico brasileño de los sudafricanos, Carlos Alberto Parreira, en referencia a ese primer partido y a las ruidosas trompetas que utilizan los aficionados del país.En resumen, cada ciudad en la que están alojadas las selecciones, los habitantes abrieron sus puertas con hospitalidad a los visitantes. Lejos de ver si Sudáfrica estará en la final, se esmeran por dar un ambiente de fiesta al primer Mundial en África.

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