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Luis Gustavo Soler, entrenador de Deportivo Cuenca, respeta a sus rivales, pero es categórico en advertir que sus dirigidos están mentalizados en ganar a Barcelona, “sin pensar a quién beneficiamos o perjudicamos”.

Por eso, durante la semana, pidió a sus dirigidos y otros profesionales del club que no “calentarán el ambiente” previo al juego de mañana ante Barcelona, a las 12:00, en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. “Las ocurrencias y las cargadas son para los hinchas de ambos equipos. Nosotros somos profesionales”, advirtió el técnico argentino de 61 años.

A una fecha del final de la primera etapa, el equipo guayaquileño es líder con 38 puntos y está obligado a ganar en Cuenca para no depender del resultado entre Liga de Loja e Independiente del Valle, con 37 y 36 puntos. De sumar los tres puntos terminaría primero, se clasificaría a la final del torneo y a la Copa Libertadores.

El argentino también pidió calma a sus dirigidos. Soler es técnico desde hace 32 años y ha dirigido en el fútbol argentino, español paraguayo y, desde hace dos años en el Cuenca. Esta experiencia le sirve para exigir serenidad a jugadores y dirigentes.

Algo parecido a lo que experimenta el estratega del Barcelona, Gustavo Costas. A él le tocó vivir el 2005 en el Cádiz de España. Para ascender a Primera categoría su plantel debía ganar de visitante al Jerez y lo logró. “Fue tensionante, jugamos con estadio lleno y ascendimos”, recuerda.

El ‘Expreso Austral’, quinto en la tabla con 33 puntos y sin opciones de llegar a la Sudamericana, pasó a ser protagonista del torneo. El domingo ganó de visitante al entonces líder, Independiente. En cambio, mañana recibirá al nuevo puntero, Barcelona. Por eso, se convirtió en una especie de árbitro en esta instancia.

Soler quiere un triunfo para que su equipo llegue con más puntos a la tabla acumulada de fin de año. Él reconoce que hay una motivación adicional en el juego ante los toreros por la cobertura de los medios de comunicación. “Los jugadores quieren rendir más porque el partido se transmite dentro y fuera del Ecuador”.

Eso sí, en la intimidad del club hay tranquilidad. No hay tensión ni presión. Esto ha ayudado al equipo a desempeñarse mejor de visita. Así, consiguieron cuatro triunfos en la capital (ante El Nacional, Liga, Deportivo Quito e Independiente).

Una de las deficiencias del Cuenca ha sido perder puntos de local y caer de visitante con equipos considerados débiles. El estratega explica que los jugadores no rinden lo esperado por la obligación que tienen de ganar.

Jugar ante Barcelona, con estadio lleno, ayuda a la formación de los jóvenes. Ese es el criterio de Soler, quien está convencido que mañana habrá más camisetas coloradas. Destaca la honradez y el profesionalismo de sus dirigidos y anticipa que jugarán por el honor, el triunfo y por cobrar los salarios.

Para el juego de mañana, Soler aplicó una planificación similar al resto de encuentros del Campeonato. El jueves y ayer el plantel se entrenó a doble jornada y realizó tareas físicas y técnicas. Anoche, el grupo se concentró en el complejo de Patamarca, lugar donde permanecerá hasta la hora de salir al estadio.

Soler, quien reconoce que al equipo le falta regularidad en el rendimiento, recibió la semana pasada mensajes a su cuenta de Twitter de los hinchas del cuadro canario. Ellos le mostraron su apoyo por la campaña que ha cumplido en el torneo.

Esta semana, en cambio, los aficionados le dijeron que lo sentían, pero que Barcelona ganaría el encuentro. Según el DT, “todos estos mensajes han sido en muy buena onda”.

HOJA DE VIDA
Luis  Gustavo Soler

Nació  el 9  de  junio de  1951 en Buenos Aires, Argentina. En su país jugó   en los clubes  Vélez, Newell’s y  Banfield. Emigró a     España y actuó en el Sevilla y el Recreativo de Huelva.

Como DT,   en el exterior dirigió al Español y Cádiz (España) y  Guaraní (Paraguay) y al español Cádiz. En su país trabajó en seis equipos. Desde hace dos años dirige al Cuenca.

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