7 de octubre de 2016 00:00

La Tricolor se reconcilia con el gol

Antonio Valencia (16) remata al arco para marcar el primer gol de la Selección de Ecuador ante Chile, este 6 de octubre del 2016

El referente Antonio Valencia (derecha) remata para anotar el primer gol de Ecuador ante Chile, ayer en el estadio Olímpico Atahualpa. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

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Martha Cordova
Quito

Los debutantes esparcieron la ilusión que había perdido la Tricolor. Su empeño provocó un juego colectivo que fue clave en el triunfo de Ecuador 3 por 0 sobre Chile, ayer en el estadio Atahualpa por la novena fecha de las eliminatorias al Mundial Rusia 2018.

El seleccionador Gustavo Quinteros corrigió. Dejó atrás sus decisiones sin revisión, y colocó un equipo titular que presionó todo el tiempo al rival, desde la salida misma del balón de cancha contraria. No le dio espacio, interceptó el balón con rapidez e impuso su ritmo de juego.

Ayer, el Ecuador que jugó fue el equipo que en la altura tumba a cualquier rival. Fue un equipo donde la defensa resultó sólida, el medio campo corrió en todos los frentes y la ofensiva fue incesante en la búsqueda del gol.

En la última línea, Juan Carlos Paredes sin llegar a su ritmo habitual, paró cualquier intento de desborde de Eduardo Vargas y de Artuvo Vidal. La zaga conformada por Arturo Mina y Luis Caicedo garantizó seguridad. Fueron compañeros en Independiente del Valle, saben cómo jugar en la altura y se toman la posta el uno al otro.

La línea defensiva la completó Christian Ramírez, quien debutó en el 11 titular con la enorme responsabilidad de reemplazar a Walter Ayoví. Cumplió, los primeros 20 minutos fue el lugar por donde Chile intentó armar sus jugadas ofensivas, no pasó apremios y firmó con un gol su gran debut, en el minuto 22.

Además de marcar, se dio tiempo para bajar al ataque, a jugar a la ofensiva con Fidel Martínez, que por la banda izquierda fue mucho más que Jefferson Montero.

En el medio campo, Jefferson Orejuela debutó junto a Cristhian Noboa. Era el partido que esperaba, recuperó balones, marcó, y también inició jugadas de ataque. Su trabajo fue silencioso y uno de los mejores.

Y si los debutantes derrocharon ilusión, sacrificio y concentración, de medio campo para adelante lució la experiencia de los legionarios. Noboa fue un líder como siempre, pero ayer más caudillo fue Antonio Valencia. Su participación fue clave en dos de los tres goles, y además corrió por todos los costados de la cancha, fue volante ofensivo, defendió en propia cancha y marcó el primer gol con la calidad que lo hace cuando se enfunda la camiseta del Manchester United inglés . Ayer abrió el marcador al minuto 18.

En ofensiva, Énner Valencia fue el hombre que más remates realizó a la portería de Claudio Bravo: seis, con claras opciones de anotar.
Felipe Caicedo volvió a anotar a los 11 meses. Su gol llegó a los 46 minutos. En el segundo tiempo salió con alguna molestia y su lugar fue cubierto por Renato Ibarra, que corrió de manera insistente por la banda izquierda, desbordó, abasteció y remató.

El equipo que se completó con el golero de Esteban Dreer que en el segundo tiempo atajó un remate a Alexis Sánchez, que pudo terminar en gol.

Gustavo Quinteros tomó decisiones lógicas. Escogió a seleccionados que juegan en la altura, que saca provecho de sus fortalezas, que presiona al rival y que se apoya en seleccionados que atraviesan un buen momento en sus equipos. Tal vez la excepción fue Énner, que sin llegar a jugar más de 20 minutos por partido, jugó a gran nivel, en el segundo tiempo hubo jugadas que hasta tres chilenos los dribló y bailó.

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