10 de julio de 2014 21:59

Sin la cinta de capitán, Mascherano es más que nunca el 'Jefe' de Argentina

Javier Mascherano

El jugador argetnino Javier Mascherano durante el partido de la semifinal ante Holanda. EFE

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AFP
Sao Paulo
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La historia de amor entre los argentinos y Javier Mascherano se convirtió en pasión desenfrenada desde la noche del miércoles, cuando el 'Jefecito' pasó a ser 'Jefe' y entró en la leyenda del fútbol albiceleste con una actuación consagratoria para llevar a su equipo a la final del Mundial.

Sin la cinta de capitán que cedió a la estrella Lionel Messi en 2011 por pedido de Alejandro Sabella, 'Masche' fue un gladiador incansable que luchó cada pelota como si fuese la última y contagió con su temple a sus compañeros en la épica semifinal ante Holanda en el Arena Corinthians de Sao Paulo.

"Hoy te comés el mundo. Hoy te convertís en un héroe. ¡Dale, eh!", le dijo el volante a Sergio Romero en el momento previo de la tanda de penales que definió el pase a la final del domingo y en la que el arquero contuvo dos disparos, según pudo verse en un video.

La frase entrará en la leyenda mundialista y encarna como ninguna otra cosa el liderazgo y la convicción de un jugador tan importante para su equipo que llevó una vez a Diego Maradona a decir que Argentina era "Mascherano más diez", colocando por debajo al propio Messi.

Antes de los penales, durante los 120 minutos de partido, Mascherano cumplió una de las mejores actuaciones de su carrera, con acciones notables, incluyendo una salvada providencial en el minuto 90 ante un tiro de Arjen Robben dentro del área chica que tenía destino de gol.

"Hoy demostramos cómo teníamos que jugar una semifinal del mundo. Lo hemos jugado con corazón, con alma, pero con una inteligencia táctica impresionante", afirmó tras la victoria que vuelve a poner a Argentina en una final mundialista después de 24 años.

Oportunidad única
Con más de 100 partidos con la camiseta nacional y presente en las traumáticas eliminaciones en cuartos de final de Alemania-2006 y Sudáfrica-2010, el volante ya había advertido antes del partido con Holanda que Argentina tenía "una oportunidad única" que no podía "dejar escapar".

"Era lo que pretendíamos, estar a la altura. Después el destino decidiría donde nos pone. Nos puso en la final del mundo", explicó el 'Masche'.

A los 30 años, y tras la que fue quizás su temporada más baja en su club FC Barcelona, era una incógnita saber cómo respondería de regreso a su puesto de volante central en el que no juega durante el resto del año, luego de que Pep Guardiola lo "reinventase" como zaguero central.

Sin embargo, partido tras partido, su entrega, orden táctico, capacidad de relevos y constancia volvieron a revelarse fundamentales en un equipo al que se le criticaba ser "Messidependiente" y que terminó llegando a la final de Brasil-2014 gracias al sacrificio del grupo y la sabiduría táctica del entrenador Sabella.

"De Mascherano aprendés hasta en el momento de comer", dijo su compañero Lucas Biglia, que en los últimos dos partidos se convirtió en la rueda de auxilio que 'Masche' necesitaba en el mediocampo para una batalla que hasta ahí llevaba adelante en inferioridad numérica por la decisión inicial de jugar con un equipo ofensivo.

Una herida cerrada
Apodado el 'Jefecito' por su fuerte carácter desde temprana edad, comenzó su carrera en River Plate, donde fue campeón en el Torneo Clausura-2004 de la mano de Leonardo Astrada, su ejemplo y el técnico que lo afianzó como titular.

Cuando pasó al Corinthians de Brasil en 2005 con Carlos Tévez, también se coronó.

Tras seis meses de transición en la Premier League en el West Ham inglés fue contratado por el Liverpool y rápidamente se convirtió en el preferido del técnico español Rafael Benítez.

Los rumores de traspaso se multiplicaban al final de cada temporada y el 'Jefecito' fue adquirido finalmente en 2010 por el FC Barcelona, donde Guardiola lo retrasó a la zaga central.

Otra vez adorado por el entrenador y querido por los simpatizantes, terminó ganando nueve títulos con el Barça, entre ellos dos Ligas de España, una Copa del Rey, una UEFA Champions League y un Mundial de Clubes.

Si a nivel de clubes Mascherano lo ha ganado todo, la camiseta albiceleste era una historia de amor agridulce, en la que todavía esperaba una gran consagración como la que ha logrado en Brasil 2014, más allá de lo que ocurra el domingo en el Maracaná ante Alemania.

Debutó en julio de 2003 en un empate 2-2 con Uruguay en un amistoso en La Plata y éxitos no le faltan, ya que conquistó las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004 y Pekín-2008, éste último ya como uno de los tres refuerzos mayores de 23 años permitidos.

Ahora, tiene la gran oportunidad de alcanzar la gloria.

"No nos podemos conformar. Vamos a jugar el partido más importante de nuestra carrera", ya advirtió apenas terminado el partido con Holanda.

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