10 de abril de 2017 22:15

Liga se diluyó en la cancha y los hinchas terminaron molestos en Casa Blanca

Partido entre Liga de Quito y Deportivo Cuenca jugado en el estadio Casa Blanca el 10 de abril de 2017. Foto: Carlos A. Rojas/ EL COMERCIO

Partido entre Liga de Quito y Deportivo Cuenca jugado en el estadio Casa Blanca el 10 de abril de 2017. Foto: Carlos A. Rojas/ EL COMERCIO

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Carlos Augusto Rojas

Por momentos, sobre todo al inicio, el juego de Liga de Quito hizo recordar a esas oncenas arrolladoras que supieron ganar cuatro títulos internacionales entre 2008 y 2010. Por algunos minutos, los aplausos fueron más fuertes que las críticas en la Casa Blanca.

No obstante, en otros pasajes, sobre todo en el último cuarto de hora del partido ante Deportivo Cuenca, se escucharon insultos y hasta la incansable Muerte Blanca, la barra que se ubica en la General Sur, empezó a cantar exigiendo más entrega de los jugadores.

En el 90', con la impotencia de un empate en un partido que la 'U' había dominado, más de un aficionado gritó en contra del técnico universitario y se escuchó 'lárgate Munúa' desde el Palco y desde la Tribuna occidentales.

El equipo del DT uruguayo Gustavo Munúa tuvo la pelota, generó más acciones de peligro pero solo pudo anotar una vez al igual que sus rivales.

Al inicio parecía que los goles no tardarían en llegar porque Jonathan González, John Narváez, Hernán Barcos y otros futbolistas estuvieron precisos.

Pero la solvencia de la zaga azuaya fue a la postre más eficiente que el dominio sin definición de los albos. "Tuvimos cinco o siete minutos fatales y ellos lo aprovecharon... pero el dominio lo tuvimos nosotros", explicó el DT charrúa en la rueda posterior al cotejo.

El exgolero sostuvo una vez más que tiene un buen plantel, pero que no se han conseguido los resultados tras las nueve primeras fechas. "Es una realidad que hoy tenemos pocos puntos", añadió apesadumbrado el estratega.

Los hinchas salieron en silencio del estadio tras el empate. Los más enojados gritaron e insultaron, pero esta vez fueron una minoría.
Tras el 1-1, Munúa se quedó de pie al tiempo que los jugadores se reunieron cerca de la mitad de la cancha. Ellos gesticulaban, se los notaba molestos.

La noche del 10 de abril asistieron 8038 aficionados al estadio de Ponceano. El proyecto de Munúa en Liga no termina de despegar.

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