21 de diciembre de 2017 00:00

Los ‘rayados’ quieren un nuevo título en las juveniles

Emerson Espinoza 8 (segundo desde la izq.), capitán de Independiente del Valle, participa en una jugada aérea. Foto: Marcos Pin, API para EL COMERCIO

Emerson Espinoza 8 (segundo desde la izq.), capitán de Independiente del Valle, participa en una jugada aérea. Foto: Marcos Pin, API para EL COMERCIO

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Ronald Ladines
Redactor (D)
ronald.ladines@elcomercio.com

William Pacho se sentía cansado, con sueño. El defensor fue quien salvó el empate para Independiente del Valle, en la primera final del campeonato nacional sub 16, ante Emelec, en Guayaquil. El partido finalizó 1-1.

Él y sus compañeros tuvieron poco tiempo para descansar previo al encuentro, debido a que recién llegaban de disputar un torneo amistoso en Chile. Así lo contó el DT del equipo, Galo Rodríguez.

“Llegamos en la madrugada del martes después de jugar un torneo amistoso que organizó la Universidad de Chile, bajamos del avión y enseguida tomamos el bus para venir a Guayaquil. Es un gran mérito este empate”, dijo el entrenador.

El gol de Pacho llegó al minuto 90+5, cuando el partido, en el Alejandro Ponce Noboa, estaba por terminar. Pese al cansancio, los de Sangolquí fueron protagonistas y marcaron el ritmo del juego. Tuvieron cuatro opciones claras de gol.

Pacho aprovechó un tiro de esquina para marcar su gol. Festejó en la banca con sus compañeros y luego le dedicó el tanto a la tribuna, en la que había cerca de 100 seguidores y familiares del conjunto ‘rayado’.

“Veníamos por la victoria pero este resultado nos deja tranquilos. Estamos un poco cansados pero esto lo vale. Vamos a prepararnos para la final de vuelta”, dijo el futbolista evidentemente emocionado por marcar su primer gol de este año.

Los locales abrieron el marcador al inicio del segundo tiempo, tras una jugada individual de Silvano Estacio, que sorteó la marca de tres defensores y definió de pierna zurda.

El DT Rodríguez estaba orgulloso de su equipo, los dirigió desde las gradas. Cuenta que se sentía impotente por estar fuera de la cancha. Está suspendido desde el pasado 2 de diciembre, cuando lo expulsaron por supuestos insultos al árbitro durante un partido ante Macará, en Ambato.

Aún le restan dos partidos de suspensión, por lo que tampoco estará en la final de vuelta, este sábado en el estadio Rumiñahui de Sangolquí, a las 10:00. “Fue un malentendido, no soy un tipo violento”, dijo.

Otro de los que vivió el partido desde las gradas fue Michel Deller, directivo del club. Mientras el equipo jugaba, estaba atento sin emitir comentarios, pero una vez que se fueron al descanso se dirigió a la barra y pidió más apoyo.

“Pareciera que no están orgullosos de sus hijos, vamos a alentar que no se escucha”, dijo en tono de broma el empresario. Saludó con los padres de los futbolistas y conversó con ellos durante el entretiempo.

Al final del partido se dirigió al camerino y antes empezar la felicitación, pidió cerrar la puerta. Su discurso se extendió por cerca de 10 minutos en el que agradeció por la entrega y los motivó para lograr la victoria en el partido de vuelta.

Afuera del estadio estaba un bus azul, que encendió su motor 10 minutos antes del final. Tras la charla de Deller, los deportistas subieron inmediatamente al vehículo para regresar a Sangolquí.

Según Rodríguez, la prioridad ahora es que sus jugadores descansen, les pidió que durmieran en el bus y que también lo hicieran al llegar a la concentración.

Es su segundo año al mando de la Sub 16, su intención es ratificar el título de campeones de la categoría, que lograron el año pasado. “Este equipo tienen mucho mérito, es también la base de la selección nacional Sub 15”, dijo.

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