29 de septiembre de 2016 00:00

Carlos Sevilla: 'Me apresuré en dirigir 
a la Selección Nacional'

Carlos Sevilla, DT del Deportivo da instrucciones a sus jugadores durante el partido ante Universidad Católica en el estadio Olímpico Atahualpa. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Imagen referencial de Carlos Sevilla, durante el partido del campeonato nacional jugado en el estadio Olímpico Atahualpa. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Martha Cordova

Carlos Sevilla Dalgo, nació el 26 de agosto de 1950 en Atuntaqui. Jugó entre 1971 y 1976 en Deportivo Quito y Técnico Universitario.
Trayectoria.

Debutó como entrenador en Deportivo Quito en 1984. Ha dirigido a Barcelona Sporting Club, Emelec, Liga de Quito, El Nacional, Independiente del Valle, Espoli, Macará, Técnico Universitario, Manta, Azogues, Green Cross, Olmedo y actualmente a Fuerza Amarilla; quedó campeón con Emelec en el 2001 y Deportivo Quito en el 2008. También dirigió la Selección en 1999; con la Tri ganó la copa Canadá

Son 1 000 partidos dirigidos en el Campeonato y 32 años de carrera como entrenador. ¿Cómo se mantuvo vigente?
Asumí esta profesión con responsabilidad, eso me obligó a estar en constante actualización. No me bastó con ser autodidacta en el país, viajé por América y Europa buscando a personas cercanas al fútbol como entrenadores, médicos deportólogos..., que me permitieron lograr nuevos conocimientos y metodologías, para que el futbolista se sienta a gusto.

¿Cuáles fueron sus referentes como técnicos?
Ernesto Guerra, que me hizo debutar en Primera división cuando jugaba en Deportivo Quito. Fue frente a Emelec en Guayaquil. Luego, pude viajar a Argentina para mirar el trabajo en Ferrocarril Oeste de Timoteo Grigoul. En España miré el trabajo de César Luis Menotti en Barcelona y Atlético Madrid, compartimos momentos del camerino y entrenamientos. También estuve con Vicente del Bosque, cuando era director deportivo de las menores del Real Madrid. Me ayudó mucho Arrigo Sacchi en el Milán, y Claudio Ranieri, en Inglaterra.

¿Cumplió con sus metas?
Desde el inicio de mi carrera me identifiqué como un entrenador que se preocupa de las formativas y permití el debut de varios juveniles. Me impuse ser el mejor del país y estar al frente de equipos que exhiban un trabajo físico y técnico.

¿Qué objetivos quedaron pendientes?

Me apresuré en dirigir a la Selección. El dirigente Omar Quintana me dijo que no era el momento, que esperara unos años más, pero el deseo de dirigir la Selección me venció y no cumplí con mi objetivo de llegar a un Mundial. Tampoco llegué a afianzarme como técnico a nivel internacional. Tuve una sola experiencia con Cienciano (Perú) y eso porque nunca trabajé con empresarios, que son quienes buscan los equipos y los contratos.

Al Quito lo dirigió en seis ocasiones. ¿Significa algo?
La mitad de mi vida deportiva la he vivido en Deportivo Quito, sea como jugador, entrenador de las divisiones menores o del equipo profesional. Tuve el orgullo de llevar al Quito a la Copa Libertadores, luego una ausencia de 18 años. En ese equipo estaban varios jóvenes y futbolistas extranjeros que triunfaron como Sergio Saucedo, Pedro Latino. En el 2005 ganamos el título tras una espera de 40 años. Estos dos hechos permitieron que creciera la hinchada del Quito.

¿Qué jugador interpretó mejor su idea futbolística?
Álex Aguinaga. Con él era fácil trabajar. Hace 30 años, hicimos un trabajo diferenciado porque era el mejor de todos. Si entrenaba al mismo nivel que el resto, no iba a lograr su crecimiento. Entrenábamos pensando en que él iba a ser transferido al fútbol europeo, le imponía como obligación recuperar entre 8 y 12 balones por partido. Con Iván Kaviedes, en Emelec, nos impusimos romper el récord de goleo que tenía Ángel Liciardi con 36 goles. Con él trabajamos en la definición con la cabeza, no le gustaba, en las ejecuciones de tiros libres y penales. Y también a Ulises de la Cruz lo cambiamos de posición.

¿Hay mucha presión al dirigir a Barcelona Sporting Club, Liga de Quito, Emelec o El Nacional?

Son equipos en los que siempre hay que ganar, si no sucede aquello aparecen las críticas o posiciones negativas. Además de ganar, hay que jugar bien, es el adicional para que el hincha se sienta satisfecho.

Estos 1 000 partidos los completó en 14 clubes, cinco de ellos de la Costa. ¿Sintió algún rechazo por ser serrano?
Nunca. Siempre pude trabajar a gusto, recibí el respaldo de los hinchas en Manabí, Guayas y ahora aquí en El Oro. El hincha de la Costa es más expresivo, saluda, felicita, desea suerte antes de cada partido. En la Sierra se ve muy poco. Con Emelec gané un título en el 2001, eso es una prueba del respaldo que tuve siempre en los equipos a donde fui.

¿La derrota que más dolió en estos 1 000 partidos?
Son amargas todas, especialmente cuando se pierde por errores propios, uno sale deprimido. Hace poco, en Fuerza Amarilla perdimos 5-1 con Barcelona y desde entonces el equipo no supera ese momento.

¿Una victoria?
La final del 2001 cuando con Emelec ganamos a El Nacional. Ese fue mi primer título.

¿Un gol?

El de ‘Cuqui’ Juárez a El Nacional, en la final del 2001.

¿Cuántas veces salió expulsado de la cancha?

Fueron varias, pero últimamente opté por colaborar con los jueces, entender que los errores arbitrales son de buena fe. En los últimos años estoy invicto, pero hubo temporadas en las que me expulsaron dos o tres veces.

¿Cuántos trofeos tiene?

Muchísimos. Al principio uno se ilusiona con los trofeos y medallas, luego hace falta espacio en la casa para guardarlos. Hay premios por mejor entrenador, por ser campeón. De tres a cinco por temporada.

¿Menotti o Bilardo?
Son dos entrenadores diferentes en su filosofía de juego. Bilardo busca ganar con argumentos lícitos e ilícitos. Menotti es el del fútbol lírico, de toque. Yo he tratado de aprovechar lo mejor de cada uno.

¿Argentina o Brasil?

El fútbol brasilero pero no el de hoy, el de las décadas del 70 y 80, que era vistoso, con grandes jugadores.

¿Cuáles son los tres atributos que deben tener sus jugadores?

Buena condición técnica, que sea disciplinado y con aspiraciones en su carrera.

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