10 de octubre de 2017 12:01

Los 2 850 metros de altitud de Quito, el gran adversario de la ‘Albiceleste’

En el estadio Olimpico Atahualpa por las eliminatorias al Mundial Brasil 2014 Ecuador vs Argentina. Foto: Archivo

Imagen referencial de la Selección ecuatoriana de fútbol en el estadio Olímpico Atahualpa ante la 'Albiceleste' en partido de las eliminatorias al Mundial Brasil 2014. Foto: EL COMERCIO

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Agencia AFP

Argentina tiene más talento, más historia, más fervor futbolero que Ecuador. Pero en el decisivo partido de este martes 10 de octubre de 2017 se enfrenta al peor de sus rivales: los asfixiantes 2 850 metros de altura de Quito.

“Es un tema que a Argentina le ha costado mucho históricamente”, advirtió el lunes por la noche el DT argentino, Jorge Sampaoli, tras el último entrenamiento en Guayaquil.

El estratega aseguró que este martes, en el partido más trascendental de su vida, “la altura pasa muy por segundo plano” y confesó que lo que más le preocupa “no es lo físico”, sino “la recuperación, el tema de cómo viaja la pelota”.

La historia cuenta que la ‘Albiceleste’, dos veces campeona del mundo, no se siente cómoda en Quito. Sólo ha ganado uno de los seis partidos oficiales contra la ‘Tri’, que le ganó en tres ocasiones.

La altura, la gran aliada de la ‘ Tri’

La mayoría de las estrellas argentinas, empezando por Lionel Messi, juegan en ligas europeas, a nivel del mar o en el altitudes moderadas. En cambio, la mayoría de los jugadores de la renovada y rejuvenecida Selección de Ecuador militan en equipos locales y están habituados a la altura de los Andes.

“El tema de la altura (...) siempre va a ser un aliado del futbolista ecuatoriano”, señaló el DT de Ecuador, el argentino Jorge Célico.

Según el deportólogo David Cabrera, los futbolistas que suelen jugar a más de 2 500 metros sobre el nivel del mar tienen “una mayor producción de glóbulos rojos” y en consecuencia una “mayor entrega de oxígeno” y más capacidad cardiorrespiratoria.

“Los jugadores de la plantilla actual (de Ecuador) tienen además una ventaja y es que la media de la edad bajó. Al ser mucho más jóvenes tienen una recuperación muscular más rápida y como están adaptados a la altura pueden permanecer corriendo los 90 minutos”, explica.

El tiempo corre

Conscientes de que hay un margen de varias horas hasta que el cuerpo siente los efectos de la altura, los argentinos prefirieron concentrarse desde el domingo en el puerto de Guayaquil (suroeste) y viajar a Quito apenas horas antes del encuentro.

Según Cabrera, esta estrategia, usada también por selecciones como Brasil y Uruguay cuando tiene que jugar en Quito, responde a que el cuerpo no reconoce enseguida el cambio de altura y sigue suministrando la misma cantidad de oxígeno a los órganos.

“Es como que le engañamos al cuerpo para que no sepa que pasamos del llano a la altura”, explica.

Permanecer varios días en la altura antes del duelo resultaría perjudicial, pues hasta que el cuerpo logra adaptarse los jugadores pueden presentar disnea (ahogo) y cansancio durante los 90 minutos. Y una recuperación más lenta.

Cabrera consideró que si la propuesta de Ecuador es jugar rápido y hacer que los argentinos corran por toda la cancha, estos sentirán el agotamiento en el primer tiempo, a partir de los 38 o 40 minutos.

El también deportólogo Hugo Vallejo considera vital para los argentinos que corra el balón y no el jugador para que así puedan desplegar su poderío técnico sin sentir la fatiga.

“Corre el balón, no se cansa el jugador, guarda energías”. explicó a la AFP.

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