15 de diciembre de 2015 00:00

Carrión: 'ha sido un torneo malo, con un nivel de irregularidad impresionante'

Fernando Carrión considera que en el fútbol ecuatoriano hay un problema de legitimidad. Foto: Carlos Rojas A. / EL COMERCIO

Fernando Carrión considera que en el fútbol ecuatoriano hay un problema de legitimidad. Foto: Carlos Rojas A. / EL COMERCIO

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Carlos Augusto Rojas

Entrevista con Fernando Carrión, arquitecto y urbanista que recientemente fue incluido en la lista de ‘Los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes 2015’. Catedrático universitario, hincha de Liga de Quito, es también un apasionado por el fútbol.

Se comenta que este campeonato no ha sido tan atractivo como en años anteriores ¿Qué sensación tiene del torneo 2015?

Creo que ha sido un torneo malo, con un nivel de irregularidad impresionante. Se ha visto que los cuadros dirigenciales son un desastre, no hay una visión estratégica. Señalo algunos ejemplos. El expresidente de Barcelona SC trató de mercenarios a los futbolistas o el expresidente de El Nacional que no quería pagar a los jugadores porque perdieron un partido por goleada. El caso de Liga de Loja, del Deportivo Quito.

También pregunto, ¿qué jugador extranjero destacado tenemos? Diría por ahí uno o dos, pero que tampoco marcan una diferencia. Quizás Brahian Alemán, Diego Morales, Facundo Martínez, pero ninguno de ellos llega a ser lo que fueron extranjeros de hace cuatro o cinco años. Entre los nacionales tampoco. El éxito de la Selección se produce principalmente porque la mayoría de los jugadores vienen de torneos internacionales.  Es decir que no les ha afectado a ellos la crisis.

¿Un tanto extraño?
Es una paradoja. Un fútbol tan malo, como el que estamos practicando, tiene una selección excelente. La explicación creo que va por ese lado. Los jugadores vienen de afuera.

¿La modalidad del certamen?

Creo que está bien. Ya son varios años con esta modalidad. Antes se cambiaba cada año. Ahora, los que llegan a la final son los mejores equipos. Termina siendo competitivo en la parte de arriba y también abajo de la tabla.

¿Cómo analizar el fútbol ecuatoriano en la actualidad?

Veo que hay una crisis con varias dimensiones. Una primera de carácter económico que se siente en la célula básica del fútbol ecuatoriano que son los clubes. Leía en una nota que en la Primera B, 10 equipos no tienen la capacidad económica de solventar los presupuestos. En el caso de la Primera A, la mitad de los equipos está pagando y la otra no.

Hay también una crisis institucional muy fuerte, que se expresa en los clubes y en la Federación Ecuatoriana de Fútbol. En los dos casos tiene que ver con el hecho de tener instituciones anacrónicas, es decir que no corresponden a la realidad actual, que han sido históricamente superadas. No se han hecho los cambios que deberían existir. Por ejemplo, la FEF tiene un modelo de gestión sustentado en un clientelismo muy fuerte que en estos últimos dos años ha tenido su máximo esplendor, principalmente por los ingresos del canal del fútbol. Eso da una gran capacidad económica a la Federación para negociar esos recursos, pero hasta ahora no se sabe cómo se entregan esos recursos.

En tercer lugar, creo, estamos entrando en una crisis proveniente de lo que significa la corrupción. Aquí ubicaría todo esto que se ha llegado a denominar el FIFAgate. Hay una crisis de legitimidad. Ha salido el máximo directivo del fútbol ecuatoriano, por lo menos 90 días, lo reemplaza el vicepresidente y la gente sigue pidiendo que se vayan todos. Aquí hay un problema de legitimidad.

¿Qué se puede hacer?
En el Congreso Ordinario, en enero, se eligen nuevas autoridades y tendrían que ser nuevas, no las mismas personas que han estado o esta crisis institucional de legitimidad va a seguir profundizándose.
Creo que es impostergable que se tomen ya decisiones para salir de esta situación. El caso de Liga Profesional es interesante. Eso puede resolver el caso de los clubes porque da la posibilidad de distintos modelos de gestión. Pueden aparecer sociedades por acciones, modelos como el caso de Liga (Q) que es una especie de Holding, o un modelo parecido al caso del Independiente del Valle de producción de futbolistas. Entonces, me parece que puede haber una diversidad donde los mecanismos pueden ser distintos. La Federación se quedaría con las asociaciones provinciales, las selecciones, la representación internacional. La organización de los torneos nacionales quedaría en manos de la Liga Profesional y lo internacional seguiría manejando la FEF. Aquí el control es clave.

¿Los cambios en la FEF?
Creo que deben llegar personas con mentalidad distinta. Preferiblemente una persona joven, entre los 35 y los 40 años. Incorporada a la tecnología. Una persona que esté por encima de los clubes, que no tenga favoritismo, que rompa con el clientelismo. Se debe eliminar la reelección indefinida. Hemos visto con la FIFA que lo peor que puede haber son las elecciones indefinidas. Y una cosa más. El tema de los derechos de televisión. Creo que eso no debe ser manejado mediante criterios clientelares. Se debe establecer cuáles son los requisitos para obtener recursos. De pronto un indicador, ponderados, donde esté el número de torneos ganados, el número de presentaciones internacionales, cantidad de hinchada. Si no se hace eso vamos a seguir con ese clientelismo que ha sido tan nocivo para el fútbol ecuatoriano.

Lo que pasó con Deportivo Quito ¿puede pasar con otros equipos?
Les está pasando. Creo que aquí hay un problema estructural de fondo del fútbol ecuatoriano. La crisis de los equipos viene de la creación de una cantidad de fideicomisos. Por ejemplo, el Deportivo Quito tiene tres, El Nacional creo que algo parecido. ¿Qué es lo que pasa? Los mejores jugadores están en estos fideicomisos y en muchos casos esos jugadores tienen dos, tres contratos. Unos en el exterior, otros nacionalmente. Juegan en sus equipos, principalmente torneos internacionales. Esos futbolistas llegan a adquirir cierto valor, los venden y esos recursos no entran al club, se quedan en el fideicomiso. Además, en un caso como el del Quito nos damos cuenta de que no tiene patrimonio.

¿La violencia en el fútbol?
Fue absolutamente insuficiente lo que planteó la FEF con esta propuesta de tarjeta roja al fútbol violento. Hay que construir políticas frente a la violencia en el fútbol. Tienen que ser políticas donde participen los hinchas, los jugadores, los entrenadores, los dirigentes, los medios de comunicación, la Policía, la Justicia, los auspiciantes. Creo que ya es hora de empezar a asumir el tema de la violencia en el fútbol de una manera completamente seria.

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