20 de octubre de 2015 19:24

Seis reflexiones que deja la intensa crisis de Deportivo Quito

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Alejandro Ribadeneira

Deportivo Quito continúa su caída libre al vacío. Y la palabra 'vacío' no es exageración: los chullas no solo que pueden caer a la Serie B sino a la disolución misma. Un club con tantas deudas y sobre todo con tanta confusión interna no puede existir por mucho tiempo.

Enumeremos las consecuencias de este martes fatal para la AKD:

1. El descenso es (casi) inevitable.

Con los 6 puntos que se llevó la FIFA (que podrían volver después de una larga tramitología en el TAS), es muy difícil salvarse del descenso. El Quito es último y las estadísticas dicen que, desde el 2010, ningún club que estaba en el sótano en la fecha 36 se salvó. Ninguno. El calendario inmediato (duelos con BSC y LDU-Q) es el peor. La Serie B es prácticamente una realidad que solo un milagro futbolístico evitará. Hay milagros, claro, pero en esta ocasión ni San Luchito luce con músculo para concretarlo.

2. La quiebra es (casi) inminente


La actual Directiva no ha podido con el club por una simple razón: los acreedores nunca estuvieron en una lista fiable y aparecen cada semana. El desfile de desconocidos con la mano estirada pidiendo su dinero (miles, cientos de miles, millones...) genera que el club sea inviable. La deuda con Néstor Salazar que causa el lío con la FIFA es vieja y estaba saldada, pero toma al Quito por sorpresa por los intereses, pequeño detalle de contabilidad que marca un golazo de media cancha, seis años después. Curiosamente, el golpe de gracia puede darlo Teleamazonas y no un jugador, con una deuda totalmente conocida. El canal desea recuperar sus recursos, adelantados y consumidos por dirigentes que gastaron más de lo que tenían para ser campeones. Caer a la B es una nimiedad junto a la posibilidad de quebrar. Eso generará la desaparición del club, que tendrá que ser refundado en Segunda división.

3. La Ecuafútbol

Hay un malentendido con el papel de la Ecuafútbol con los derechos de televisión, pues le entidad rectora se hizo garante de la ruptura de los contratos con Teleamazonas de los clubes (año 2012) pero no de los dineros adelantados, que debían ser devueltos. El Quito gastó casi un millón de dólares en esos adelantos y no los devolvió, sabiendo que para el 2013 no podía recibirlos. Sin embargo, la Ecuafútbol queda mal parada porque propició el cambio de canales para que los clubes tengan más dinero. Sin querer, empujó más al Quito a su ruina.

4. El 'fair play' financiero

La gran lección que deja esta crisis está en lo peligroso que resulta endeudarse hasta los bigotes para ser campeón. Al final, los recursos por el títulosnacional y los partidos internacionales no fueron bien administrados y generaron un déficit que ahora es inmanejable. Lo triste es que tampoco se realizaron obras de gran envergadura (el estadio fue una quimera) ni tampoco tiene grandes jugadores para vender. No hay mucho. El dinero se hizo agua. Y la naturaleza del agua es fluir, señores.

5. ¿Y el Ingeniero?

La debacle de los chullas puede ser un síntoma de que el líder de la Ecuafútbol está en declive, como si no tuviera problemas que enfrentar. La Liga profesional está avanzando y cada estertor de la crisis afecta al liderazgo de la entidad rectora, no importa qué club sea. Pero resulta muy sintomático que el club que lanzó a la fama al Ingeniero se le caiga y se le destroce como jarrón contra el piso. El poder simbólico de una AKD despezada y hasta desaparecida puede ser demoledor.

6. El futuro apocalíptico

Caer a la B es un golpe duro, pues hay menos dinero por derechos de televisión, el torneo requiere de largos desplazamientos y los buenos jugadores prefieren irse a la A. Se puede volver, en todo caso. Si Aucas lo hizo. Quebrar ya es otra cosa. Es la muerte. Es cambiarse de nombre y dejar de ser 'Sociedad Deportivo Quito' para ser algo casi igual, pero nunca lo mismo. Es el fracaso absoluto. Pero a veces es mejor el fracaso absoluto para renacer.

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