23 de diciembre del 2015   00:00

Un tricampeón paciente, eficaz y preciso

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Jacinto Bonilla

Desde el 2010, Emelec trabajó para ser campeón. En tres ocasiones estuvo cerca de la corona y se quedó en el umbral del título (2010, 2011 y 2012).

El tricampeón esperó con paciencia y su dirigencia actuó coherentemente. No buscó culpables, realizó correctivos y consolidó el equipo.

Cuando logró el primer título (2013) el trabajo se había sistematizado a través de un adecuado manejo presupuestario y exitosa autogestión.

El tricampeonato no vino por coincidencias esotéricas. Se contrataron técnicos capacitados y se mantuvo un proceso por seis años. Las cifras premian a Emelec y ratifican que fue el mejor de la temporada.

En el resumen final, Emelec obtuvo 92 puntos contra 90 de LDU; tuvo la mejor delantera: 86 goles contra 71 de la ‘U’ y compartió con los universitarios la mejor defensa del torneo
(39 goles recibidos en 46 partidos).

Emelec exhibió la mejor campaña como visitante y fue segundo en el cómputo de los mejores locales. Y para complementar su campaña tuvo al mejor jugador y goleador del torneo: Miller Bolaños.

El título tuvo un plus: jugó fuera de Guayaquil el 57% de partidos (12 cotejos fueron en Manta, Milagro, Portoviejo) y solo el
43% en el Capwell (10 encuentros).

Una gestión excepcional e histórica. Una historia de constancia, paciencia y eficacia. Los números pulverizan subjetividades y avalan procesos bien hechos. Emelec esperó, corrigió y remató con precisión. Una ecuación indiscutiblemente exitosa.

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