24 de octubre del 2015   00:00

Los entrenadores intervienen en las crisis

Rubén Insúa da una indicación en una práctica de El Nacional. Carlos Sevilla (der.) dirige un entrenamiento en el Quito. Fotos: Galo Paguay y Eduardo Terán / EL COMERCIO

Rubén Insúa da una indicación en una práctica de El Nacional. Carlos Sevilla (der.) dirige un entrenamiento en el Deportivo Quito. Fotos: Galo Paguay y Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

Cuando Rubén Insúa detecta que un jugador está desmotivado se acerca personalmente a él. Le pregunta cosas, lo escucha y emite su criterio.

Los jugadores de El Nacional cuentan que al argentino le gusta hablar ante todo el grupo sobre la estrategia y la táctica. Pero también –revelan- que opta por hablar solo con el futbolista cuando quiere darle una indicación precisa.

En una de las prácticas, el entrenador se acercó a Jorge 'La Tota' Valencia para preguntarle sobre en qué posiciones del campo podía jugar mejor. El polifuncional futbolista –que habitualmente se desempeña de carrilero- dio su criterio.

Ese tipo de conversaciones son habituales entre algunos entrenadores y futbolistas, pero la situación se complica cuando todos los jugadores no reciben sus salarios a tiempo o sus equipos tienen problemas económicos.

En El Nacional, los jugadores llegaron a estar impagos tres meses y la preocupación empezó a incrementarse en el Complejo de Tumbaco. El costo de los salarios mensuales de la plantilla asciende a USD 200 000.

Con ese panorama, Insúa amenazó la semana pasada con renunciar si se mantenía la deuda, pero conversó con los dirigentes y solucionó el conflicto, el lunes pasado.

Los jugadores recuerdan que el DT les agradeció por su entrega tras el último partido ante Emelec, pese a la crisis económica. Antes de esto, ninguno de ellos le pidió que se quedara, pero lo respaldaron públicamente. "Venimos trabajando con él ya nueve fechas. Nos sentimos tranquilos con él para llegar hasta el final", expresó Franklin Guerra, titular en el plantel.

Insúa –quien lee libros de política argentina en sus ratos libres- dice que a él le gusta incomodar lo menos posible a un jugador, menos aún cuando no recibe a tiempo su sueldo. Esto le quedó de experiencia en su época de futbolista y en sus 18 años como entrenador. "Me preocupa más enseñar. Al jugador hay que hacerlo pensar y reflexionar".

El argentino ha estado al frente de ocho clubes en 18 años. En uno de esos planteles, dirigió a un jugador que llegaba tarde e incumplía las normas por problemas de alcoholismo.

Ambos se reunieron, conversaron, dialogaron. El DT intentó hacer que el jugador reflexionara sobre su problema. "Ahora veo con agrado que sigue jugando".

Pero el entrenador también es exigente. Él les hace repetir una acción de juego si está inconforme durante un entrenamiento. Así lo hizo el jueves pasado cuando sus defensas titulares no despejaron bien una acción ofensiva generada por los juveniles.
¿Se enoja Insúa? Un jugador solo sonríe ante esa pregunta.
Sevilla aplica sus reglas.

Mientras, en la cancha del Complejo de Carcelén, la mañana del miércoles, los gritos de Carlos Sevilla se escucharon fuerte. “¡Para, para, para!”, dijo el entrenador al observar que uno de sus dirigidos entregaba mal el balón.

Esa mañana, Sevilla preparaba jugadas de estrategia para marcar un gol en solo tres toques. El ejercicio consistía en que uno de sus dirigidos entregara un pase preciso en pared y lo devolviera rápidamente con un centro al área.

Uno de los jugadores se tardó en realizar el pase y Sevilla frunció el ceño y dio sus gritos. Habitualmente, al ecuatoriano –el que más partidos ha dirigido en la Serie A del país (397)- se lo ve serio.

Sus dirigidos dicen que sí hace bromas pero que exige compromiso y responsabilidad en las tareas. Así, cuando un jugador se retrasa a las prácticas, debe pagar una multa económica. Eso sí, en la concentración, los jugadores tienen permiso para distraerse con juegos de video mientras esperan la hora de los partidos.

Pero en estos días los chullas admiten que han sentido pocas "ganas" de quitarse el estrés. La 'AKD' perdió seis puntos por una deuda ante la FIFA y bajó al último lugar. El club arrastra deudas inmediatas por cancelar por USD 7 millones.

En este panorama, el técnico apeló a las arengas de motivación ante sus dirigidos. Hace una semana, los chullas perdieron 1-0 ante el Cuenca. Al final del cotejo, el DT dijo a sus jugadores que estaba satisfecho por su entrega, pese a que perdieron el cotejo.

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