20 de julio de 2016 13:20

Una radiografía del fortín del Atahualpa, escenario de la final de la Libertadores

Un aeropolicial captó el movimiento en el sector del estadio Olímpico Atahualpa, antes de la final de la Copa Libertadores. Foto: Twitter Policía Nacional

Un aeropolicial captó el movimiento en el sector del estadio Olímpico Atahualpa, antes de la final de la Copa Libertadores. Foto: Twitter Policía Nacional

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Redacción Deportes

Los dos camerinos del estadio Olímpico Atahualpa, escenario de la final de ida de la Copa Libertadores, están impecables. Cada rincón que ocuparán los futbolistas tanto del Atlético Nacional como del equipo ecuatoriano Independiente del Valle estará impecable. El camerino norte será para los colombianos y el sur para los locales.

Dixon Guarnizo, encargado de mantenimiento del histórico escenario, dice que se deja listo con 24 horas de anticipación cada vestuario. Se limpian los baños, se revisa el agua caliente y todos los pormenores. Hay una especie de altar para que los jugadores coloquen sus imágenes religiosas.

Unos de los pedidos de los integrantes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) fue que el televisor de la sala de control antidoping tenga la señal internacional de Fox Sports para que los médicos puedan mirar el partido. Al minuto 70 se sorteará a los elegidos para el control. Asimismo, en caso de haber un futbolista expulsado tendrá que ir a ese lugar.

El camerino de árbitros tiene todas las facilidades para
Víctor Cáceres y sus acompañantes. Está bien adecuado con piso de césped sintético, camilla y duchas de agua caliente.

El estadio ha sido escenario testigos de grandes jornadas para el fútbol ecuatoriano. Allí, la Selección ecuatoriana ha clasificado a sus tres mundiales y ha sido la cuna de festejos y del grito 'Sí se puede'. En la final de la Libertadores se volverá a escuchar ese grito de aliento.

Los delegados de la Conmebol tendrán habilitada una oficina desde donde coordinarán todo el operativo de seguridad. Los equipos tendrán que salir juntos. Los rayados tendrán que bajar por 48 gradas y avanzar hasta el túnel central. Los visitantes, en cambio, deben bajar 29 gradas.

Habrá policías en los accesos a los camerinos. Los organizadores confían que se desarrolle sin novedades los primeros 90 minutos de la final de la Libertadores.

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