17 de octubre de 2014 14:35

Jugadores del D. Quito juegan un angustioso partido ante un duro rival: la crisis

Los jugadores del Deportivo Quito intentan ingresar al campo de juego previo al partido entre Universidad Católica y Liga de Loja. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

Los jugadores del Deportivo Quito intentan ingresar al campo de juego previo al partido entre Universidad Católica y Liga de Loja. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

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Mauricio Bayas Pérez, redactor
Quito

Los jugadores del Deportivo Quito llegaron a entrenar este viernes 17 de octubre en el complejo de Carcelén. A las 09:00, se desayunaron una noticia sorpresiva: el equipo no viajaba a Guayaquil para jugar ante Emelec por la suspensión que pesa sobre el club en la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).

El martes 7 de octubre, la FEF suspendió a la 'AKD' por una deuda de USD ‎270 000. El impedimento de jugar está en vigencia y para poder hacerlo debía pagar.

Este viernes 17, el plantel chulla se enteró que la directiva del club envió un‎a carta a la FEF informando que el equipo no viajaba porque no hay plata para pagar.

Carlos Sevilla, técnico del Deportivo Quito, pidió que todos los jugadores que se uniformen ‎y salgan a la cancha del complejo de Carcelén. Había que entrenar de todas formas. Allí fue la primera reunión de los jugadores.

Luego, salieron a conversar con los periodistas. Edison Vega, el capitán, tomó la palabra e hizo un pedido público a los capitanes de otros clubes: ‎”que sean solidarios y la fecha del Campeonato no se juegue y que los futbolistas de los otros equipos apoyen para encontrar una solución".

Pasadas las 10:00 arribó al complejo de Carcelén el presidente del club, Santiago Ribadeneira a confirmarles que no viajaban porque si no había plata para pagar a la FEF tampoco lo había para pagar el sueldo ofrecido en esta semana. Les deben tres meses.

La medida radical: el intento de paralizar el Campeonato
Edison Vega, el capitán del Quito, llamó por celular ‎a Edwin Tenorio, vicepresidente de la Agremiación de Futbolistas del Ecuador (AFE) para informarle que la crisis volvió al equipo y que está vez era más profunda.

Santiago Morales, Walter Calderón y el resto del equipo apoyaron la idea de ir al estadio Olímpico Atahualpa a pedir que el torneo se paralice y que el juego entre Universidad Católica y Liga de Loja no se cumpla.

Con el uniforme del entrenamiento, los jugadores se subieron a sus autos particulares para ir al Atahualpa. Llegaron a las inmediaciones del estadio y se encontraron con una sorpresa: no podían ingresar al escenario.

En medio de la crisis les tocó comprar entradas para ingresar. Los que tuvieron dinero compraron una entrada a tribuna. El resto se quedó afuera del estadio.

Vega quiso pasar a los camerinos y tampoco le dejaron. El número de Policías se fue aumentando en el estadio. Los jugadores debieron ir a las gradas y desde ahí Vega gritaba a los capitanes Facundo Martínez, de Universidad Católica, y Pedro Larrea, de Liga de Loja.

Les pidió que sean solidarios y que paralicen el torneo local porque el Quito no cobraba y tampoco no jugaba por la sanción en la FEF.

Larrea habló con sus compañeros y lo mismo ‎hizo Martínez. Vega llamaba con desesperación a los dirigentes de la AFE para lleguen al Atahualpa a respaldar su pedido.

Los jugadores de Católica y de la U lojana calentaron y salieron a la cancha. Edwin Tenorio llegó al estadio y hubo angustia entre los jugadores chullas para que no arranque el partido.

En las gradas de la tribuna norte los futbolistas de la 'AKD' se agolparon en uno de los accesos. Un cordón de la Policía se armó para evitar la invasión de la cancha. Hubo roces.
El 'Pepo' Morales quiso treparse la malla. Los Policías levantaron los escudos. No usaron la fuerza, pero no les dejaron pasar.

No hubo fórmula y el partido empezó. En su desesperación, los jugadores chullas comenzaron a gritar en contra de los futbolistas de Católica y de Loja.

Sin directiva y con incertidumbre
Al estadio Olímpico Atahualpa, a las 12:30, arribó Iván Hurtado, presidente de la AFE. Conversó con los jugadores y lamentó la falta de solidaridad de los futbolistas.

Mientras estaban reunidos llegó la mala noticia: el presidente Santiago Ribadeneira renunció. Los jugadores del equipo azulgrana se sintieron en el limbo. Wladimir Ortiz, gerente del Quito, anunciaba que hay una posibilidad de que un grupo de socios reúna los USD 270 000 y el equipo si tenga que viajar.

Los futbolistas no quisieron saber nada. "No voy a trabajar para que otros cobren. Esperemos que la AFE logre suspender el Campeonato", dijo 'Mamita' Calderón.

Se fueron del Atahualpa esperando respuestas a una crisis escandalosa y con la duda de saber si se juega o no. Si viajan o no a Guayaquil.

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