Fuera de la cancha su mundo es la familia

Fotos: xavier caivinagua/ el comercio

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 0
Manuel Quizhpe y Fabián 
Maisanche. Redactores (D)

De las 220 seleccionadas inscritas para la Copa América Femenina, con sede en Ecuador, no todas se dedican exclusivamente al fútbol.

Quienes militan fuera de sus países tienen ese privilegio. Las demás, en su mayoría, estudian en colegios y en universidades. También trabajan y son madres de familia.

Es el caso de la colombiana Yineth Varón Parra, quien extraña a su esposo José Ortiz y a su hija Gabriela, de 5 años. Cuando está en los torneos internacionales y en las concentraciones, la arquera de 32 años se comunica por Skype y WhatsApp.

"Hola mami cómo estas", "qué hiciste hoy" son las preguntas recurrentes de la niña, quien recibe los cuidados de su abuela materna.

"Todos los días hablamos y cuando no la escucho o no la veo se me hace un poquito feo”, confiesa la arquera caleña. La etapa más difícil fue cuando viajó al Mundial de Fútbol del 2011 en Alemania.

Gabriela tenía 1 año y se separó porque la Selección se concentró por tres meses en Bogotá antes de la competencia ecuménica.

Varón Parra es seleccionada de fútbol de su país desde el 2006. Hace ocho años se casó con Ortiz porque siempre lo apoyó. "Encontré a un hombre que me incentivó a no abandonar lo que me gusta".

Las uruguayas Luciana Gómez y Lorena González también son casadas. Cuando están en el exterior chatean con sus familiares por Facebook.

Gómez, de 29 años, se casó hace seis meses con Florencia Forrice. González, por su parte, se alejó por primera vez de su hija Nikol, de 8 años.

Quienes son solteras tienen menos dificultades cuando se ausentan de sus hogares. La paraguaya Dulce Quintana, por ejemplo, en el 2010 abandonó a su familia y su trabajo para vincularse a un club extranjero.

Ese año se incorporó al Everton de Chile dejando sus labores de profesora de educación física y de entrenadora de fútbol en planteles masculinos.

Un año después volvió a su país y retomó sus actividades. Sin embargo, a inicios del 2013 emigró a Brasil para vincularse al club Foz Cataratas, en donde cumple su segunda temporada. "Por ahora me dedico exclusivamente al fútbol".

La volante de 25 años suele usar las redes sociales para contactarse.

Su compañera de Selección, Verónica Riveros, aplazó sus estudios de tercer año en la carrera de Administración de Empresas para jugar en el Foz Cataratas.

En el plano sentimental, "tengo enamorado como cualquier mujer". Las futbolistas chatean vía WhatsApp con sus novios en las primeras horas del día.

Las seleccionadas de Argentina y Brasil intercalan, en su mayoría, las aulas universitarias con las canchas. La argentina Noelia Espíndola cuenta que sus compañeras estudian Kinesiología y Educación Física.

En el caso de las brasileñas, “algunas son casadas, son profesionales del fútbol y se dedican a actividades afines al deporte”, contó Fernanda Coimbra, jefa de prensa.

Como sucede en Paraguay, Chile y Argentina, todas las jugadoras bolivianas son solteras. Eduarda Cuiza, de 34 años, estudia la carrera de Educación Física en Potosí. Cada fin de semana, en su terreno, se dedica al cultivo de maíz, habas y papas. "De eso sobrevivo".

Su compañera Ana Huanca, de 27 años, deja en claro que "cocinamos, lavamos, planchamos”. Quien sabe esas actividades, advierte, no tendrá problemas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)