7 de diciembre de 2015 20:46

Policía chilena vuelve a los estadios ante violencia de los hinchas del fútbol

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Agencia AFP

La policía chilena se ocupará temporalmente de la seguridad de los partidos de fútbol, luego de tres años ausente de los eventos deportivos, ante los graves hechos de violencia registrados el domingo en la última fecha del torneo local.

Autoridades de gobierno y Carabineros (Policía) determinaron en una reunión este lunes 7 de diciembre del 2015, que efectivos policiales garanticen temporalmente la seguridad en espectáculos de fútbol, tras los violentos enfrentamientos el domingo entre hinchas de Wanderers y Colo Colo que provocaron la suspensión del último partido del torneo Apertura 2015.

"Soy de aquellos que cree que el fútbol es un lugar para entretenerse, para que lo pasemos bien, pero el fútbol profesional se ha convertido en una pesadilla", declaró
Jorge Burgos, ministro del Interior, a los medios chilenos.

El viceministro de Prevención del Delito, Antonio Frey, aseguró que los Carabineros se encargarán de garantizar la seguridad de "los partidos de complejidad A y B" en el perímetro del estadio, con "carácter disuasivo".

Por su parte, José Roa, jefe del estatal plan Estadio Seguro, entidad que maneja la seguridad durante encuentros de fútbol, explicó que la presencia de la policía se extiende "al interior de los estadios en los partidos A y B", que son aquellos con gran o mediano aforo de público.

La ley de violencia en los estadios, aprobada en 2012 durante la presidencia de Sebastián Piñera (2010-2014), retiró a la policía de la seguridad de partidos y pasó la responsabilidad a los clubes, que deben contratar guardias privados para controlar desmanes.

"Nosotros no estamos pretendiendo salvar ninguna situación. Ésta es una decisión que no tomamos nosotros", declaró, por su parte, Víctor Herrera, director Nacional de Orden y Seguridad de la policía.

La violencia provocada por barristas de Wanderers y
Colo Colo en el estadio Elías Figueroa del puerto de Valparaíso (centro), se extendió a las calles de la ciudad dejando 18 detenidos que fueron liberados pero prohíbidos de ingresar a un estadio, y cerca de 30 heridos, informó la Fiscalía chilena.

Ante esto, el gobierno también determinó conformar un equipo de autoridades y policía para identificar a los autores de estos hechos, así como el aforo y el estadio en el que se jueguen los partidos, y a los que sólo podrán acudir los hinchas que estén identificados en un registro nacional de fanáticos, que rige desde hace tres años.

"El partido que no cumpla con las características, no podrá ser jugado", agregó Roa.

Pese a que el partido no fue jugado, Colo Colo se consagró campeón del torneo, ya que su inmediato perseguidor, Universidad Católica, perdió 1-0 ante Audax Italiano, en un juego que fue suspendido en los últimos minutos ya que los hinchas de Católica destrozaron bancos del estadio y los lanzaron a la cancha.

Wanderers y Colo Colo disputarán el partido el miércoles, sin público.

La seguridad del fútbol en entredicho
Las barras bravas de Colo Colo y Wanderers son de las más violentas del fútbol chileno. Sus miembros ingresaron con facilidad a la cancha, donde un centenar de guardias de seguridad fueron rápidamente superados.

Además de sacar a la policía de los estadios, la ley vigente indica que cada equipo debe contratar guardias privados para evitar desórdenes. Asimismo, impone la creación de un registro de hinchas, la prohibición del ingreso de bombos, lienzos y banderas a los estadios, y castiga la reventa de entradas.

El Congreso chileno realizó modificaciones a la norma antes de la Copa América disputada en el país este año, endureciendo sanciones a hinchas violentos o que realicen ataques discriminatorios, y multas de hasta 70.000 dólares para los equipos.

"Fracasó, y rotundamente el gobierno. El Plan Estadio Seguro es verborragia innecesaria y vana", dijo el reconocido periodista deportivo Aldo Schiappacasse, en una columna del diario El Mercurio.

El gobierno no informó sanciones a Colo Colo o Wanderers por el enfrentamiento de sus barras.

Los hechos de violencia suman un dolor de cabeza más para la dirigencia del fútbol chileno, duramente cuestionada por irregularidades financieras, luego que su expresidente
Sergio Jadue, admitió ante el FBI haber sido parte del esquema de corrupción que golpea a la FIFA.

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