16 de abril del 2016    00:00

Luis Segovia, el zaguero que se inspiró en Fabio Cannavaro

Luis Segovia, zaguero de El Nacional durante un entrenamiento en el Complejo de El Sauce en Tumbaco. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Luis Segovia, zaguero de El Nacional durante un entrenamiento en el Complejo de El Sauce en Tumbaco. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

Luis Segovia tenía apenas ocho años cuando vio a
Fabio Cannavaro por televisión. Quedó impresionado por la técnica del defensa italiano.

Segovia apenas estaba en la escuela en esa época. Pero ya jugaba en torneos infantiles y empezaba a destacarse entre el resto de chiquillos, en canchas del sector de Tumbaco.

En esa parroquia nació, dio sus primeros pasos en el fútbol y conoció al club que cambiaría su vida, El Nacional. Al equipo de los puros criollos fue a probarse cuando tenía 10 años. Y fue aceptado por el entonces entrenador de juveniles, Juan Carlos Burbano.

Luego, pasó por todas las juveniles del equipo hasta hace dos años, cuando el técnico Octavio Zambrano lo convocó para que se entrenara con el plantel de la Primera División.

Hoy, con 18 años, es el defensa titular más joven de entre los 12 equipos de la Serie A. El Nacional no producía un zaguero de proyección desde hace seis años, cuando tuvo al seleccionado Frickson Erazo.

En su paso por las formativas, Segovia quería jugar igual a Cannavaro. Y también convertirse en un zaguero aguerrido como Carles Puyol, el excapitán del FC Barcelona, a "quien no le importaba poner su cara con tal de evitar un gol".

Por eso se dedicó a ver videos de ambos. Eso sí, su madre,
Nancy Vega, le decía que no debía descuidar los estudios.  
Su padre, Luis Segovia, era más flexible. Le apoyaba para que continuara en el balompié, aunque también le inculcaba el valor de estudiar.

Así, entre libros y balones, transcurrieron la adolescencia y la juventud del quiteño. Eso hasta que el DT Zambrano lo llamó al plantel principal. Así, su rutina se alteró, ya no podía estudiar por las mañanas y entrenarse por las tardes.

Ahora debía practicar por las mañanas. Por ello, acudió a su colegio y pidió que le permitieran llegar dos horas más tarde a clases. Iba a su colegio y "pedía libros para igualarse".

Al año siguiente, se cambió a un horario de la tarde con tal de seguir entrenándose en la mañana con los experimentados. Presentía que podría consolidarse en Primera. Y así fue.
Rubén Insúa le hizo debutar en un cotejo ante el Aucas.

Y este año ya lleva 11 partidos como titular con El Nacional. Se enfrenta a delanteros veloces como José Angulo, pero tiene la confianza de su DT.

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