12 de abril de 2018 00:00

Bryan Rivera es otro talento que creció en el Independiente del Valle

Bryan Rivera (izq.), de 21 años, ha jugado 17 partidos de titular con el Independiente.  Juega de marcador derecho. Foto: API

Bryan Rivera (izq.), de 21 años, ha jugado 17 partidos de titular con el Independiente. Juega de marcador derecho. Foto: API

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David Paredes.  Redactor  (D)

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Paciencia. Esa es la palabra que define a Bryan Rivera, uno de los canteranos que se está consolidando en el Independiente del Valle. El futbolista esmeraldeño llegó al conjunto de Sangolquí buscando una revancha como profesional. Un año después de que Liga de Quito le cerrara las puertas, regresó a Pichincha para buscar fortuna. Su sueño era llegar a Primera a como diera lugar.

“Hice una semana de pasantía en Liga de Quito, en el 2011. El entrenador me vio y dijo que me quería en el equipo. Pero las cosas no se dieron. Me tocó volver a la casa”, asegura Rivera, quien ahora es uno de los titulares fijos en el equipo de Gabriel Schürrer.

Tras esta desilusión, el defensor de Quinindé pensó que sus aspiraciones se truncaban. No le quedó opción que seguir su carrera de forma amateur en una de las extensiones de la Academia Alfaro Moreno.

“Ya me había hecho al dolor de que no iba a salir de Quinindé. Luché para mostrarme ante los profesores. Un día (Carlos) Alfaro Moreno me llamó y me dijo que debía ir a Independiente. Agarré mis cosas y me vine a Sangolquí. Pensé que iban a ser otras pasantías”, recuerda Rivera.

Con temor de volverse a desilusionar, el defensor se presentó a su actual equipo en el 2012. La sorpresa fue que los dirigentes de la Academia ya habían negociado su traspaso.

En las formativas del Independiente se reencontró con Alejandro Cabezas, a quien conoció en su niñez en Quinindé. “Cabezas se volvió mi mejor amigo. Ya lo conocía de niño porque vivió en mi pueblo. Acá en Independiente somos inseparables”, asegura el defensor de 21 años.

En su casa, su padre le animaba para que siga su sueño, pero su mamá estaba cansada de verle las rodillas maltrechas, consecuencia del juego brusco y del roce en las canchas de tierra y asfalto. “Mi mamá quería que no jugara fútbol. Temía que me pasara algo”, recuerda.

El año pasado, cuando Rivera subió al primer equipo, tuvo la oportunidad de jugar junto a Christian Núñez. El defensor uruguayo fue su guía durante el primer semestre que esperó su oportunidad de debutar.

El ‘Pichón’, como conocen al lateral uruguayo, ha sido su maestro y guía. De él aprendió algunos movimientos que ahora pone en práctica en los partidos y que le sirvieron para ser titular en 11 ocasiones con el DT colombiano Alexis Mendoza y seis con el entrenador argentino Schürrer.

Su debut se produjo ante Macará, en el estadio Rumiñahui, el año pasado. A la fecha lleva 17 partidos.

Rivera creció viendo videos de los laterales Roberto Carlos y Marcelo, con la selección de Brasil y el Real Madrid. Ellos son sus ídolos e inspiración.
Esta temporada ha jugado seis partidos como titular y en dos ocasiones fue suplente. Junto a Alan Franco, Sebastián Méndez y Billy Arce integran la nueva camada de futbolistas que el club quiere promocionar.

Schürrer aseguró a inicios de la temporada que será fiel a las políticas el club. Por eso les ha brindado espacio a los jóvenes. Incluso le dio la banda de capitán a un canterano.

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