14 de marzo de 2017 15:44

Arquero brasileño condenado por femicidio fue presentado por su nuevo club

Bruno Fernandes (der.) comienza a entrenar como nuevo golero en el club BOA Esporte de la ciudad de Varginha, Minas Gerais, al sureste de Brasil el 14 de marzo de 2017. AFP

Bruno Fernandes (der.) comienza a entrenar como nuevo golero en el club BOA Esporte de la ciudad de Varginha, Minas Gerais, al sureste de Brasil el 14 de marzo de 2017. AFP

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Agencia AFP

El guardameta brasileño Bruno Fernandes, liberado de prisión tras purgar parcialmente la pena por el asesinato de una examante, fue presentado el martes 14 de marzo de 2017 por su nuevo club, el Boa Esporte de Varginhas (Minas Merais, sudeste), pese a la pérdida de patrocinadores y a las críticas que originó su contratación.

"Estoy muy feliz con esta oportunidad", dijo Bruno a la prensa de ese país, vistiendo la camiseta de este club de segunda división, aún con la inscripción de uno de los patrocinadores que retiraron su apoyo.

"Me estoy preparando desde hace bastante tiempo. Pasar por lo que he pasado no ha sido fácil. Sinceramente, no me preocupa lo que la gente diga por ahí. Me concentro en mi trabajo. Lo importante para mí es volver a empezar", agregó.

Bruno Fernandes de Souza, de 32 años, ingresó preventivamente a prisión en 2010 y fue condenado en 2013 a 22 años y tres meses de cárcel por el asesinato de Eliza Samudio, de 25 años, con quien había tenido un hijo.

El cadáver de la joven nunca apareció y el jugador confesó ante el juez que el cuerpo desmembrado de Samudio fue arrojado a los perros por los autores materiales del crimen.

Pero la corte suprema ordenó el pasado 24 de febrero su liberación, para que pueda seguir sus recursos de apelación en libertad.

La decisión levantó una ola de críticas en el quinto país con mayor número de asesinatos de mujeres del mundo.

Varios patrocinadores rescindieron sus contratos con el club, incluido el colaborador principal Gois e Silva, que anunció el lunes el fin de su convenio después de tratar en vano que el Boa Esporte diera marcha atrás.

En el momento del crimen Bruno era portero del Flamengo, uno de los clubes más populares de Brasil, y era codiciado por el      AC Milan, pero las circunstancias de su nuevo fichaje siete años después sobrepasan con creces el ámbito deportivo.

"¡Bien hecho, Boa Esporte! Ahora eres uno de los clubes más odiados del mundo!!", podía leerse en comentario en el perfil del equipo en Facebook. La página oficial del club fue hackeada en los últimos días y ahora se encuentra fuera del aire.

Desde la red social, el club reiteró que no tiene nada que ver con las actitudes pasadas de su nuevo fichaje, al que considera únicamente como profesional, pero defendió creer en las segundas oportunidades.

"El Boa reitera que su postura es a favor de la reintegración social y de que el arquero Bruno merece una nueva oportunidad como profesional".

Una protesta callejera está prevista para esta tarde en Varginhas.

Sube la violencia

En Brasil, uno de los países más violentos del mundo, una de cada tres mujeres ha sido atacada, abusada o amenazada en los últimos 12 meses, según un sondeo publicado la semana pasada por la encuestadora Datafolha.

En su informe sobre la violencia en el gigante sudamericano el último año, Amnistía Internacional citó estudios que señalan que "la violencia letal contra las mujeres aumentó un 24% respecto a la década anterior" y subrayó que Brasil es "uno de los peores países de América Latina para ser mujer".

Este complicado contexto dio gran resonancia a la historia de Bruno, que mezcla los terribles niveles de violencia que padece Brasil con su pasión por el fútbol.

Tras ser liberado hace dos semanas, un video mostró al arquero celebrando la medida con champagne.

Bruno nunca admitió haber participado de forma directa en el macabro asesinato y posterior eliminación del cuerpo, pero fue condenado por haberlo ordenado.

En su testimonio ante el tribunal, atribuyó gran parte de la culpa a un amigo que actuaba como su asistente personal.

Cuando su examante fue asesinada, el deportista afirmó haberle preguntado a su amigo, conocido como Macarrao: "¿Qué has hecho?".

Y, según contó, él respondió: "Así resolvimos el problema, porque la chica había ido demasiado lejos. Dijo que estaba acaparando mucho, arruinando sus proyectos, sus planes".

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