1 de diciembre de 2014 11:50

Borussia Dortmund, el desplome de un grande

Borussia

Borrussia Dortmund, equipo alemán, pasó de ser el equipo que compite con el Bayern Munich por la liga alemana a luchar en contra del descenso. Foto: EFE

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Agencia EFE
Berlín

La idea de que la Bundesliga es imprevisible puede parecerle absurda a alguien que solo mire la parte alta de la clasificación, en la que Bayern marcha como líder soberano. Lo imprevisible está en el otro extremo, en el que aparece el Borussia Dortmund como colista, lo que al comienzo de la temporada no se hubieran atrevido a soñar ni sus enemigos más acérrimos.

En las últimas cuatro temporadas el fútbol alemán había girado alrededor de dos equipos: el Bayern, campeón en 2014 y 2013, y el Dortmund, campeón en 2012 y 2011. En 2012 el Bayern fue segundo, y en 2013 y 2014 el segundo fue el Dortmund.

Dos veces, además, el Dortmund le ha arrebatado la supercopa alemana al Bayern. En ese periodo el Dortmund y el Bayern se enfrentaron dos veces en la final de la Copa de Alemania, con una victoria para cada uno y una vez en la final de la Liga de Campeones, que ganó el Bayern. El último equipo que fue campeón alemán distinto al Bayern y al Dortmund fue el Wolfsburgo, que obtuvo la ensaladera en el 2009.

En ese periodo, sobre todo tras el doblete del 2012, el Dortmund fue visto como el equipo que podía desafiar a largo plazo la hegemonía del Bayern, tras un proceso que había llevado la firma del entrenador Jürgen Klopp, sobre cuya continuidad ahora se discute. El momento culminante de ese proceso fue la final de la Copa de Alemania del 2102, cuando un Dortmund en trance vapuleó al Bayern con un contundente 5-2.

"Hemos visto que en Alemania hay un equipo que es mejor que el Bayern", dijo tras ese partido Karlheinz Rummenigge, para luego agregar que era algo que había que "aceptar, valorar y corregir a la mayor brevedad posible".

Un año después el Bayern ganó el triplete, derrotando al Dortmund en la final de la Liga de Campeones. Bastian Schweinsteiger, tras la final, dijo que el Dortmund los había obligado a ser mejores. De paso, desde entonces, el Bayern se ha llevado a Mario Götze y a Robert Lewandowski, dos jugadores que marcaron los años de éxitos del Dortmund. Eso no solo ha debilitado al Dortmund, sino que también ha fortalecido al Bayern.

El modelo de Klopp originalmente había sido uno de bajo presupuesto, lo que se explica por haber llegado al club en medio de una crisis económica. Su buen ojo le permitió formar un equipo más que competitivo, con fichajes como el de Shinji Kagawa, comprado por 300.000 en la segunda división japonesa. A más tardar tras llegar a la final de la Liga de Campeones ese modelo ya no era viable, ya que bastaba que el Dortmund se fijara en un jugador para que este subiera de precio.

Tal vez, tras la marcha de Götze, por quien el Bayern pagó 37 millones de euros, vino el alejamiento del modelo, cuando el Dortmund fichó a Henrijk Mhkiraryan y a Pierre Emerick Aubamayeng. Luego, tras la marcha de Lewandowski, llegaron el italiano Ciro Immobile y el colombiano Adrián Ramos.

Esos últimos fichajes son algo que apuntan a que Klopp había empezado a desconfiar de su buen ojo. Aubameyang podía ser el nuevo centrodelantero tras la marcha de Lewandowski. Fichar a Ramos era una señal de que Klopp no confiaba del todo en el gabonés y fichar a Immobile mostraba que también tenía dudas del colombiano.

El Dortmund juega ahora así, con dudas. Sigue llegando a la portería contraria, genera ocasiones de gol, pero desperdicia muchas y atrás comete errores que lo ha hecho ir dejando puntos por el camino hasta encontrarse en el sótano de la clasificación.

Klopp ha dicho que si se cree que hay alguien que puede tener más éxito de él para sacar el equipo de la situación en que se encuentra se irá sin problemas pero que cree que, mientras ese no sea el caso, su responsabilidad es permanecer al frente del equipo.

Klopp hizo otra vez grande al Dortmund, que venía de capa caída desde 2002, y el Dortmund hizo que Klopp se hiciera grande como entrenador. Tal vez el error haya sido perder el momento oportuno para reinventar el equipo y renovar el proyecto. Ese momento pudo haber sido tras la final de la Liga de Campeones en el 2013 cuando se había llegado al borde lo más alto.

Ahí, tal vez, hubiera sido inteligente tener el valor de decretar un fin de ciclo y empezar otra vez desde cero, creando otra vez un equipo joven y sin trayectoria para empezar una nueva historia. En su paso por el Schalke, Raúl dijo en una ocasión que en la Bundesliga el último le puede ganar tranquilamente al primero. Actualmente el último es el único que ha sido realmente un peligro en los últimos años para el Bayern.

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