18 de March de 2013 00:01

Las figuras alteraron Tababela

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'Ustedes son los culpables porque no se organizan". Estas palabras las dijo Felipe Caicedo, con evidente molestia, luego de ser 'atropellado' por la media centena de periodistas con fotógrafos y camarógrafos ayer, en el Aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela.

Además, unas 150 personas que esperaban en el arribo internacional a sus familiares, aprovecharon para acercarse, tomarse fotos y pedir autógrafos, exasperando aún más al corpulento ariete del Lokomotiv Ruso, quien se abrió paso con fortaleza como en un partido contra la defensa rival.

En un inicio, 'Felipao', al ver tanta gente, volvió a ingresar al pasillo de arribo internacional. Al mismo tiempo, Christian Noboa y Renato Ibarra, los otros dos 'legionarios' que llegaron con él en el vuelo de las 18:55, sí concedieron entrevistas a los periodistas y accedieron a los requerimientos del público en la terminal.

Personas de todas las edades, etnias y condición social se aglutinaron en el pasillo de salida para vitorear a los jugadores. Todos esperaban ver nuevamente la salida de Caicedo, quien por último decidió hacerlo raudo con un semblante serio. Se subió en un vehículo cuatro por cuatro y de inmediato arrancó.

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Esta escena contrastó con la que proyectó Antonio Valencia, volante del Manchester United. El jugador amazónico fue paciente y cordial desde que pisó el sector de Migración. Allí, primeramente empleados y guardias de la terminal aérea se fotografiaron con él. Y al salir de esa zona, sonrío con el grito de los niños que corearon su nombre. En la sala de espera del arribo internacional hubo en ese instante unas 400 personas.

El número fue alto porque el vuelo de KLM que trajo a Valencia transportó a 250 pasajeros, que salieron poco a poco ante la mirada de los otros usuarios. 'Toño' aterrizó en Quito a las 15:00 y se dio tiempo para responder la mayor cantidad de preguntas posibles de parte de los periodistas.

Entenderlo fue complicado por el griterío de las personas y curiosos que buscaron llamar su atención para captar con sus cámaras y celulares su mejor sonrisa.

Antes, a las 14:00, llegó Christian Benítez, otro de los referentes de la Tricolor. El ariete arribó en compañía de su esposa, Liseth Chalá, y de sus hijas. "Feliz, feliz", apenas se alcanzó a escuchar en cuanto todos lo rodearon. Al igual que 'Toño', se dejó tomar fotos, firmó autógrafos, pero sin soltar de su mano a una de sus pequeñas hijas.

Junto al ariete del América mexicano llegó Christian Suárez. Ya en la puerta exterior de la terminal aérea, Pedro Mauricio Muñoz, coordinador de selecciones de la Ecuafútbol, sonriente, haló del brazo a los futbolistas para escoltarlos hasta el transporte que los llevó hasta la Casa de la Selección.

Así se vivió una tarde en el Mariscal Sucre. Las puertas de arribo están prácticamente juntas, lo que motiva a que los familiares y amigos de los pasajeros se junten en una sala. Además de que no hubo apoyo policial ni de guardias privados para ordenar a la multitud.

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