13 de noviembre de 2014 12:00

La FIFA no ve nada grave en la elección de Rusia-2018 y Qatar-2022

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Agencia AFP

La atribución de los Mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Catar no debe ser puesta en duda a pesar de elementos dudosos, "de alcance muy limitado", estimó este jueves la principal autoridad ética de la FIFA en sus conclusiones sobre el 'informe Garcia', encargado para evaluar si hubo corrupción en el proceso de elección de ambas Copas del Mundo.

"No hay que volver a ese proceso y todavía menos reabrirlo", señaló el presidente de la Cámara de Enjuiciamiento de la Comisión de Ética de la FIFA, Hans-Joachim Eckert. Admitió, eso sí, que hubo "algunos hechos" que pueden ser "susceptibles de atentar contra la integridad del proceso", pero subrayó su "alcance muy limitado".

El informe, entregado en septiembre, fue elaborado por Michael J. Garcia, abogado y exfiscal federal estadounidense, a petición de la FIFA.

Según Eckert, los hechos irregulares puesto en evidencia por el informe Garcia están "lejos de alcanzar un nivel" que implique volver a reabrir el proceso de atribución de sedes, ni poner en duda Rusia y Catar como anfitriones de estos torneos.

La Cámara de investigación del Comité de Ética sí que "comunicó su intención de abrir procedimientos de investigación contra algunas personas".

El caso de Catar

En la votación de 2010 para la atribución de las sedes, el caso de Catar para 2022 fue el que más polémica y el que más interrogantes había generado, pero el informe Garcia no detecta ningún elemento sobre posible corrupción o eventuales violaciones graves de los reglamentos.

Los investigadores señalaron "la conducta dudosa de dos personas que actuaban como asesores de la candidatura de Catar", según Eckert.

Recordaron además que Catar patrocinó el Congreso de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) en Angola en enero de 2010, por 1,8 millones de dólares, pero según la investigación no había ninguna regla que prohibiera una acción así.

También se habla en el informe del caso del catarí Mohammed Bin Hammam, exmiembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, suspendido de por vida en 2012.

Según las conclusiones de la investigación, sus pagos de dinero a altos responsables de la CAF no estarían relacionadas con la elección de sede del Mundial, sino con su candidatura a las elecciones de junio de 2011 para la presidencia de la FIFA.

No habría tampoco una relación directa entre Catar-2022 y los pagos efectuados por Bin Hammam a Reynald Temarii, representante de la Confederación de Fútbol de Oceanía en el Comité Ejecutivo.

Animándole a recurrir una suspensión, Bin Hammam habría evitado que participara en la votación, en la cual habría apoyado a Australia, rival de Catar para la sede de ese Mundial. A juicio de los investigadores, esos hechos "no afectaron los resultados del proceso de atribución".

Tras conocer las conclusiones de la FIFA, Catar dijo que nunca dudó de la limpieza del proceso y de la solidez de la candidatura que le dio la sede mundialista.

Críticas a Inglaterra

Las nueve candidaturas para los Mundiales de 2018 y 2022 fueron analizadas, con la excepción de la de España y Portugal. La única que sale sin ningún comentario negativo es la conjunta de Bélgica y Holanda y la de Inglaterra es especialmente criticada.

El informe Garcia subraya las relaciones entre el Comité de candidatura inglés y Jack Warner, exvicepresidente dimitido de la FIFA. Los investigadores hablaron especialmente de un empleo encontrado en el Reino Unido por uno de sus familiares y ayudas a su club en Trinidad y Tobago.

"Las peticiones del señor Warner y las respuestas de Inglaterra-2018 alteraron la integridad del proceso de atribución, pero únicamente de manera limitada", estima Eckert.
Para Australia, como para Catar, se destaca "el comportamiento potencialmente problemático de algunos individuos".

La candidatura de Estados Unidos no presentó "grandes problemas", aunque no se recogieron todos los encuentros con miembros del Comité Ejecutivo, que entonces votaban para la atribución de los Mundiales.

Los representantes de Japón distribuyeron a responsables de la FIFA, a miembros del Comité Ejecutivo y a sus esposas unos regalos con valores que iban de 700 a 2.000 dólares.

En el caso de Corea del Sur, se incluye en el informe el anuncio de la creación de un fondo mundial para el fútbol.

El caso de Rusia es insólito. Según la investigación, "el comité sólo sometió una cantidad limitada de documentos y lo explicó por el hecho de que los ordenadores utilizados en la época eran alquilados y luego fueron devueltos a su propietario, que comunicó que habían sido destruidos".

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