1 de May de 2012 11:06

Puerta puede ser, pero debe aprender a matar

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Siguen saliendo buenos novillos en Madrid. Carmen Segovia, Espartaco, Monte La Ermita y hoy Nazario Ibáñez, han lidiado excelentes encierros en lo que va de temporada.

La pena es que todavía no se ha encumbrado ningún novillero. O, en todo caso, apareció el zamorano Alberto Durán, muy enterado en el manejo de la técnica, valiente y con personalidad, no obstante, manejando pésimamente la espada. Dos paseíllos ha hecho ya Durán en lo que va de año en Las Ventas, y ha dado mucho que hablar, por lo bien que torea y lo mal que mata.

Y, como Durán, hoy ha debutado el murciano Antonio Puerta, también con muy buen concepto pero sin espada.

Puerta torea muy asentado, templa mucho y somete por abajo. No le preocupa estar en la cara del toro, en series de cinco, seis y hasta siete muletazos. Se le nota también la personalidad en los remates y "cositas" en los finales de serie. Un pedazo de torero si no fuera por lo mal que mata.

Lo que puede dar de sí este Antonio Puerta lo prueba la legión de partidarios que arrastra. Los tendidos seis y siete estaban repletos de paisanos suyos que se han desgañitado en olés en sus dos faenas. Un coro que ha sonado muy bien, muy justificado. Lo malo ha sido el desencanto por la suerte suprema que no consumó. Puerta entra a matar echando la muleta y la espada a la vez, y así no es.

Como en el caso del zamorano Durán, o aprende a matar pronto Puerta o pasa el tren de largo con una plaza reservada para él en primera clase.

Los que no están para viajar en ese hipotético sueño a la gloria de los que empiezan en la profesión, son Mario Alcalde y Rafael Cerro, dos novilleros involucionados que curiosamente toreaban mejor en sus comienzos.

Alcalde anduvo con altibajos, confuso por momentos en su buen primero. Y perdido en el lunar negro del encierro, el cuarto.

A Cerro le faltó ambición en sus dos buenos astados, sobre todo en el cuarto, que tuvo mucha calidad, mientras que en el último tampoco terminó de pisar el acelerador en faena de más a menos.

La novillada, buena, muy buena. Y al margen de actitudes y aptitudes, también las espadas, fatal. Hasta nueve avisos en la tarde. Pena de novillos

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