20 de June de 2012 16:21

Padilla, El Fandi y Manzanares, a oreja por coleta

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La plaza de Alicante casi se llenó al reclamo de uno de los carteles más rematados del abono. La terna, integrada por Padilla, El Fandi y Manzanares, puso todo de su parte ante una noble pero justa de fuerzas corrida de Capea de la que lograron arrancar un trofeo por coleta.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Carmen Lorenzo (1º, 5º y 6º) San Mateo (3º) y San Pelayo (2º y 4º), de bonita presencia. Nobles pero justos de fuerzas en líneas generales.

Juan José Padilla, media estocada y descabello (ovación con saludos) y media estocada y descabello (oreja).

David Fandila "El Fandi", pinchazo, media y un descabello (ovación con saludos tras aviso) y estocada (oreja con fuerte petición de la segunda tras aviso).

José María Manzanares, varios pinchazos, estocada que hace guardia y estocada (silencio tras aviso) y estocada recibiendo (oreja).

Casi lleno en tarde agradable. Curro Javier y Luis Blázquez, de la cuadrilla de Manzanares, se desmonteraron tras parear al tercero.

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Con la crisis que todo lo puede asolando a todos los sectores, también al toreo, la primera gran noticia de la tarde fue ver los tendidos del coso de la Plaza de España prácticamente llenos. La terna se impuso con voluntad y por momentos brillantez a una corrida de Capea que lució los tres hierros de la casa y a la que le faltó fondo en líneas generales en el último tercio.

El primero de la tarde fue un toro noble pero con las fuerzas justas. Juan José Padilla anduvo con él bullidor con el capote, alternando verónicas con chicuelinas en el saludo y cuajó un más que aceptable tercio de banderillas, muy celebrado por el público.

La faena estuvo fundamentada sobre el pitón diestro mientras duró el de Carmen Lorenzo, que fue poco. Tras un epílogo más populista, mató el jerezano de media estocada que precisó de un golpe de descabello y saludó una cariñosa ovación de la afición alicantina.

Le faltó entrega y raza al cuarto del maestro Capea, como a casi toda la corrida. Padilla, lejos de resignarse, tiró de actitud y ganas de agradar de nuevo en los tres tercios. La oreja concedida fue el premio al tesón del Ciclón durante todo el festejo.

El Fandi lo dio todo con el segundo, un toro de San Pelayo que se desplazó con cierta boyantía. Muy variado con el capote y arrollador con los palos, colocando hasta cuatro pares, el torero granadino principió su labor de rodillas y fundamentó su trasteo sobre la mano diestra, el pitón de mejor condición del animal.

Contrariamente a lo que es habitual en él, anduvo desacertado con los aceros perdiendo el posible premio.

Cuando arrastraban al quinto, el palco no estimó oportuno que El Fandi abriera la puerta grande. Si el rasero se mantiene durante toda la feria se podría dar por bueno? pero todo apunta a que no va a ser el caso.

La bronca al presidente fue sonora por no conceder la segunda oreja tras una labor en la que el granadino hizo de nuevo de todo y además en esta ocasión mató bien. Largas cambiadas, cuatro pares de banderillas con uno especialmente vibrante al quiebro, un emotivo inicio rodillas en tierra toreando en redondo? y una faena larga -sonó el aviso antes de montar la espada- en la que la mayor virtud fue sujetar al de Capea en su querencia para acabar dándole fiesta por ambos pitones.

Si raro resultaba ver a El Fandi pinchar un toro, más si cabe resultó contemplar a José María Manzanares tan mal con la tizona ante su primero. Pareció resentirse de la lesión que arrastra en el dedo pulgar de la mano derecha.

Fue tras una faena brindada al fotógrafo Canito, que cumplirá un siglo este invierno, y en la que tuvo que medir los tiempos y la exigencia de su labor ante un astado noble pero escaso de fortaleza y en la que dejó muletazos de bella factura y un torero recibo por delantales.

La gran sorpresa de la tarde llegó en el sexto cuando Manzanares pidió un par de banderillas e invitó a sus compañeros de terna a compartir tercio con él. Los tres, incluido el alicantino, parearon con brillantez.

Antes, Manzanares había salido muy arreado recibiendo al astado de Carmen Lorenzo con largas cambiadas en el tercio y un variado saludo capotero. De nuevo el poco fuelle de su antagonista impidió que la faena de muleta fuera rotunda, pero la sensacional estocada en la suerte de recibir en los medios de la plaza valió por sí misma el trofeo concedido.

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