4 de December de 2011 00:11

Orejas a Fernandes, Barrio y Bustamante

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Entretenida resultó la primera novillada de abono de la Feria de Quito 2011, en la que el rejoneador portugués cortó una oreja simbólica a cada novillo y los novilleros Víctor Barrio y José Antonio Bustamante recibieron un trofeo .

Con más de media plaza se corrió un encierro de El Pinar, de Víctor García, de buen juego, destacando con nitidez los ejemplares lidiados en cuarto y quinto lugares, especialmente.

Nuevo en esta plaza era Víctor Barrio, de Grajera, Segovia. El novillero demostró tener buena concepción del toreo y sobre todo estar muy placeado. Es el primer novillero del escalafón español. A su primero lo recibió en los medios de rodillas y le dio una larga cambiada. Lanceó a la verónica y el toro fue devuelto puesto que en varas un marronazo del picador lo despellejó. En su lugar salió un sobrero de Mirafuente, noble y sin transmisión, con el cual no se acopló del todo el segoviano. Buena lidia de El Bille y faena variada que empezó Barrio de rodillas y por ambos pitones, mejor se mostró en el toreo al natural.

En el cuarto, un noble y repetidor novillo, saludó por verónicas y realizó un trasteo de corte derechista con varias series de temple y buen trazo, aunque un tanto frías y sin mayor vibración que terminó con derechazos de rodillas y manoletinas que calentaron el ambiente. Oreja y exhibición de un capote que decía: libertad en la vuelta al ruedo.

Muy entusiasta salió el quiteño José Antonio Bustamante a saludar al segundo de la tarde en la larga cambiada se quedó cruzado y estuvo a punto de ser cogido. En los lances a la verónica de entrega demostró nerviosismo compensado con sus grandes deseos de agradar. Cogida en la que la res le rompió el traje. Bien el subalterno Patatas. Entonado inicio de faena con pases por alto. Una buena serie de muletazos en redondo y un pase de pecho jaleado. El viento descomponía los engaños y las dudas afloraron en el toreo al natural que, sin embargo, intentó Bustamante. Dos derechazos de buena factura rematados con el pase de la firma. Faena discreta.

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En el quinto, un bravo y bien hecho novillo que humilló y repitió, de nombre Hablador, número 57 de 400 kilos, Bustamante lo saludó con alegría de capa. Causó la res un tumbo al picador Naún Salazar y recibió una buena lidia recetada por Juan José San Martín. Salió decidido el ecuatoriano y cayó cuando el toro apretó en los muletazos por alto iniciales, por fortuna sin consecuencias. Ejecutó una faena de cortas series de derechazos con gran ilusión y buenos pasajes. Superior la primera tanda. Expresivos los pases de pecho y voluntarioso en las series de naturales ayudados que remató con un desplante acercando su rostro a la testuz el novillo. Al final un buen manojo de estatuarios, unas manoletinas rematadas por el pase de la firma despertaron las ovaciones del público que pidió y consiguió la oreja que paseó Bustamante con una amplia sonrisa.

Rui Fernandes, que en esta visita no trajo caballos de su cuadra propia, montó en sus dos novillos a Cigala, un hispano árabe de Enrique Cobo, para parar las reses y a Cisne y Opus, de Vicente Arteaga, estos dos lusitanos pertenecieron a Andy Cartagena. Hizo el paseíllo con un sombrero tricornio y ataviado a la federica.

El primero del rejoneador se dejó repitiendo con bondad. Apretó el novillo a Cigala en los rejones de castigo. En el segundo tercio consiguió ser aplaudido el rejoneador de Almada en los quiebros, aunque salió apretado de la suerte montando a Cisne. Ya a lomos de Opus dejó un violín y dos banderillas cortas. Oreja simbólica y vuelta al anillo.

El sexto fue un buen ejemplar, serio de hechuras, que se paró tras el primer rejón de castigo pero luego repitió con alegría sus embestidas a las cabalgaduras. En el segundo tercio Rui ejecutó tres quiebros que despertaron ovaciones en Cisne. En medio de los aplausos dejó banderillas cortas con Opus y luego colocó un par a dos manos. Terminó su labor señalando Rui Fernandes con un quiebro dejando una banderilla corta en la querencia y en la puerta por donde el novillo abandonó el albero. Otra oreja simbólica con la cual el caballero portugués logró abrir la puerta grande.


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