Joselito Adame ratificó en la Plaza Monumental su gran momento

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Redacción Fiesta Brava y EFE

El mexicano Joselito Adame, en plan arrollador, cortó dos orejas, y salió a hombros como triunfador de la decimosexta corrida de la temporada 2013-2014 en la Monumental Plaza México de la que lleva paso de gran triunfador del ciclo, con ocho orejas de seis toros a los que se ha enfrentado.

Adame se convirtió en protagonista torero en el mejor momento de su carrera, ratificándolo con su tercera salida a hombros consecutiva por la puerta grande del embudo de insurgentes y después de su magnífica temporada española, que marcó diferencia al triunfar en la Plaza de toros de Las Ventas de Madrid.

Joselito, junto con otros toreros como Arturo Saldívar, El Payo, Diego Silveti y veteranos como El Zotoluco, dan brillo a la tauromaquia azteca actual.

De toreros históricos algunos han sido leyenda como Rodolfo Rodríguez, 'El Pana', quien se despidió el domingo del público capitalino con sus gestos histriónicos, un puro encendido, como acostumbra, le acompañó en el paseíllo y su llegada al coso más grande del mundo fue un auténtico show aparte en medio del entusiasmo general, tanto que convocó a un mucha gente.

Ante una entrada calculada, según agencia EFE, "(...)en unas 18 000 personas, se lidiaron seis toros de Villa Carmela, desiguales de presencia y buenos el primero, cuarto, sexto, cumplieron sin emplearse, el segundo y el quinto y el tercero que hizo excelente primer terció se fracturó el pitón izquierdo al rematar en un burladero. Lo sustituyó un bravo ejemplar de Montecristo, al que se premió con arrastre lento.

Adame, toda la tarde, giró en torno a este torero que está en plan arrollador, lleno de afición, de firmeza y torería: bien había toreado con el capote al tercero y al de Montecristo lo bordó en verónicas inmensas quites variados y toreros, faena en que hubo tantas bien hilvanadas sobre el pitón derecho y mató citando a recibir para dos orejas con petición de rabo no concedido.

En el mismo plan estuvo en el sexto toro, parece que todos los toros le embisten, por el sitio, la confianza que desborda. Lo cierto es que ya situó un lugar importante. Otra labor brillante con el capote y otra faena en que hizo todo. Un pinchazo le impidió cortar alguna oreja más. Entre la algarabía de los aficionados salió a hombros".

Esa tarde El Pana solo pudo dejar pinceladas de su embrujo que lo convirtió en leyenda en pases por la derecha y de trinchera. Tampoco Morante de la Puebla tuvo material propicio.

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