26 de May de 2012 17:25

Javier Castaño corta cinco orejas en su encierro y abre la puerta de Nîmes

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Javier Castaño cortó hoy cinco orejas y al final del festejo salió en volandas por la Puerta de los Cónsules de la plaza de Nîmes, donde se encerró con seis Miuras, que, en conjunto, le ofrecieron muchas opciones por su buena condición.

FICHA DEL FESTEJO: Toros de Miura, bien presentados y de buen juego en conjunto.

Javier Castaño, que actuaba como único espada : dos orejas, oreja, oreja, saludos, oreja y saludos con salida a hombros por la Puerta de los Cónsules.

Dos tercios de entrada.
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Después de cortar las dos orejas de su primer oponente, un Miura noble por el pitón derecho, Castaño tenía ganada ya su apuesta, con lo cual se relajó sin nunca bajar la guardia.

Recibió al segundo de una larga de rodillas, debutó la faena de igual manera y se sacó al toro a los medios sin levantarse. Esta vez el mejor pitón fue el izquierdo y Castaño lo aprovechó de forma espléndida antes de entrar en terrenos de cercanías.

Con estos dos toros, tenía asegurada la salida por la Puerta de los Cónsules, equivalente de la del Príncipe en Sevilla.

Frente al tercero, fue en el tercio de varas donde inteligentemente Castaño montó el espectáculo, aprovechando la bravura del toro de Miura, que se arrancó al caballo de punta a punta de la plaza. Ese tercero no tuvo la nobleza de los dos primeros, lo que no impidió que el torero se luciera con el.

Después de una gran estocada, cortó otra oreja y al toro se le premió con una vuelta por su bravura en el tercio de varas.

El cuarto fue complicado, y después de ponerse por ambos pitones Castaño optó por abreviar.

Empezó Castaño su faena al noble quinto sentado en una silla - al estilo Morante pero con un Miura - y siguió con tres tandas por la derecha que desertaron entusiasmo. El toro venido a menos, Castaño se quedó en el sitio e impuso su dominio. La espada fue algo trasera pero cayó otro apéndice.

Después de imponerse al último, que no le brindó mucha opción, fue sacado a hombros en compañía del mayoral de Miura por la Puerta de los Consules, mientras el público le tributaba una ovación atronadora y le gritaba la multitud: "torero, torero".

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