25 de April de 2012 09:41

Fandiño corta una oreja en mano a mano con David Mora en la feria de Sevilla

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El diestro vasco Iván Fandiño sorteó el mejor lote del esperado encierro de Victorino Martín y logró llevarse un trofeo en el mano a mano con David Mora celebrado esta tarde en la plaza de la Maestranza de Sevilla, sur de España.

Se lidiaron seis toros de Victorino Martín, correcta aunque desigualmente presentados. Primero, tercero y quinto conformaron el lote de mayores posibilidades de triunfo. También tuvo interés el cuarto y el sexto no estuvo exento de nobleza.

Iván Fandiño, de rosa pálido y oro. Estocada tendida (Ovación). Estocada tendida (Oreja). Estoconazo. (Dos vueltas al ruedo tras petición de oreja).

David Mora, de rosa pálido y oro. Estocada delantera y descabello (Ovación). Pinchazo y estocada (Silencio). Estocada corta (Silencio).

La plaza registró dos tercios de entrada en tarde espléndida. Destacó el picador Pepe Aguado y, con los palos, El Chano.

UN INTERESANTE ENCIERRO DE VICTORINO MARTÍN

El mano a mano entre Fandiño y Mora era uno de los platos más apetecidos de esta polémica feria cuando fueron presentados los carteles, aunque fallidos eventos similares habían restado parte del interés de este pretendido acontecimiento, que también contaba con el aliciente de comprobar el estado de forma de los toros de Victorino Martín.

A la postre, fue el diestro vasco Iván Fandiño el que puntuó por encima de su compañero David Mora, al que le pesó demasiado la tarde. Para Fandiño fue además el lote de mayores posibilidades para triunfar y lo aprovechó a su modo y manera, pero sin lograr brillar a esa altura que le habría permitido salir lanzado de la plaza de Sevilla.

La suerte ya se había puesto de su lado al salir el primero, un animal que reponía mucho pero que brindó más que interesantes embestidas por el pitón derecho que el torero administró con suficiencia.

El trasteo bajó de tono por el violento pitón izquierdo del animal, que le hizo pasar un mal rato aunque los mejores muletazos, de nuevo por el derecho, surgieron después.

Fandiño ya había logrado captar la atención del público sevillano y se dispuso a torear al tercero de la tarde, muy bien picado por Pepe Aguado, que llegó a alcanzar a David Mora en un quite muy atropellado.

El diestro de Orduña comenzó su labor por el lado izquierdo buscando los medios. Hubo algunos bajones argumentales en su labor, que volvió a arreglar manejando la mano derecha en una serie mucho más rotunda en la que el toro, codicioso y humillador, se entregó por completo.

Se fue por la espada prematuramente y el toro se le vino como un rayo mostrando que aún tenía gasolina en el motor. En cualquier caso, los buenos muletazos que había instrumentado ya habían calado en el personal que pidió y consiguió la única oreja que se cortó en toda la tarde.

Pero Fandiño volvería a tener la suerte de cara al sortear al quinto, un voluminoso ejemplar muy asaltillado que tardó mucho en salir pero mantuvo un excelente son y calidad en la muleta. Fandiño comenzó con nota alta, pero un tropezón que le rasgó la muleta provocó un largo parón que descompuso el hilo del trasteo.

Vuelto a la cara del toro, volvió a encontrar el hilo en un puñado de muletazos bien hechos y dichos que recobraron el entusiasmo, aunque las cosas ya no pudieron ser igual. A pesar del estoconazo, el presidente no concedió la oreja solicitada sin clamor y Fandiño se consoló recetándose dos vueltas al ruedo.

Peor impresión dejó el toledano David Mora, que sorteó en primer lugar un animal de escaso recorrido y aire rajado con el que enseñó algunas carencias manejando los trastos.

El cuarto fue mucho mejor y hasta rompió con cierta codicia en el inicio de la faena de David Mora, que aunque se entregó a tope no terminó de verlo claro en ningún momento.

El toro, algo andarín, necesitaba que le perdieran siempre pasitos, aunque Mora le cogió el aire por el pitón izquierdo firmando los mejores momentos de su labor. Al final también pudo comprobar la calidad que aún guardaba en el derecho, pero ya era tarde.

El sexto tuvo una templada y lenta embestida, también algo rajada, que sí fue entendida por el diestro en el crepúsculo de una tarde de la que se esperaba más. El torero castellano lo pasó sobre el pitón izquierdo con buen aire, aunque el público no acabó de darse por enterado.

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