12 de November de 2012 17:31

Español Iván Fandiño cortó una oreja en la Plaza de Acho

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El diestro español Iván Fandiño cortó una oreja en la primera corrida de la Feria del Señor de los Milagros 2012, en la bicentenaria plaza de toros de Acho de Lima.

En tarde soleada y con tres cuartos de entrada en los tendidos, se lidió un encierro colombiano de Achury Viejo, bien presentado pero muy complicado de juego, recibiendo todos pitos en el arrastre.

El español Javier Castaño: silencio y silencio.

Iván Fandiño: saludos desde el tercio tras aviso y oreja.

El peruano Fernando Roca Rey: silencio y silencio.

El festejo estuvo marcado por el mal comportamiento de los toros colombianos, que si bien se lucieron de salida, llegaron aplomados, probones y sin fuerza a la muleta. La terna hizo su mayor esfuerzo para arrancarles muletazos a estos astados que embestían con peligro y sin clase, estando por encima del sombrío panorama.

El diestro de Orduña, Iván Fandiño, supo aprovechar con empeño y valor, dos cualidades en las que destaca notoriamente, la mayor nobleza del quinto de la tarde, un toro tardo y aplomado, al que logró extraerle varios muletazos.

Si bien no pudo consolidar una faena completa, las series de derechazos fueron el justo corolario de su comprometida actuación. Una estocada entera, levemente caída, le permitió recibir la única oreja de la tarde, que fue refrendada durante la vuelta al ruedo.

Con el segundo, primero de su lote, destacó toreando a la verónica, aprovechando el empuje y la codicia inicial del astado. Con la muleta se lució en unas series por pitón derecho, a pesar de la falta de fijeza de su oponente. Defecto que se evidenció al plantear la suerte suprema.

El salmantino Javier Castaño se enfrentó a un lote difícil. El que abrió plaza tenía muy poca clase, con una embestida corta y a media altura que complicaba su lidia. Con el cuarto mostró inteligencia en una labor lenta y esmerada que finalmente le permitió aprovechar el pitón más potable, el derecho.

De uno en uno, fue apoderándose de su enemigo. Al igual que el resto del encierro, el empuje inicial se desvaneció en el tercio de muleta, desluciendo la actuación del torero español.

El peruano Fernando Roca Rey estuvo voluntarioso y valiente, pero el triunfo le fue esquivo por las condiciones de los astados. Los pasajes de mayor lucimiento de la tarde se debieron a su habilidad con las banderillas, en suertes que fueron muy ovacionadas. Fue empalado por el complicado tercero, pero se levantó impertérrito para intentarlo a pesar de que su adversario ya se había parado.

El que cerró plaza aparentaba mejores condiciones, pero desarrolló peligro, sobre todo por el pitón derecho. Lo despachó con una estocada certera, arriba, en el sitio.

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