27 de septiembre de 2015 10:49

Hamilton dominó en Suzuka y se pone a la altura de su ídolo Ayrton Senna

Lewis Hamilton, piltoto de la escudería conduce el Mercedes AMG en el GP de Japón. EFE

Lewis Hamilton, piltoto de la escudería conduce el Mercedes AMG en el GP de Japón. EFE

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Agencia EFE

El líder del Mundial de Fórmula 1, el británico Lewis Hamilton (Mercedes) volvió a reinar en el Gran Premio de Japón después de retirarse en Singapur, con un adelantamiento de salida y una escapada inapelable que le permite igualar en victorias a uno de sus ídolos, el brasileño Ayrton Senna.

Hamilton se sacó la espina del fin de semana pasado en Marina Bay -donde a la pole y victoria del alemán Sebastian Vettel (Ferrari) se sumaron unos inusuales problemas de fiabilidad del Mercedes que obligaron al líder a retirarse- con una victoria incontestable en Suzuka que le permite sumar 41 victorias, las mismas que el expiloto paulista fallecido en 1994, al que el fin de semana pasado superó Vettel, que suma 42.

"Venir aquí, donde veía a Ayrton (Senna) conducir y obtener sus victorias, es algo increíble para mí", confesaba Hamilton en la ceremonia del podio en Suzuka.

El británico volvió en Japón al escenario tradicional del dominio Mercedes: lucha en la salida o en las primeras vueltas, escapada y gestión de la ventaja hasta el final. Así de sencillo y así de tedioso para el espectador, en una carrera en la que ni siquiera las posiciones de podio presentaron batalla, no así los últimos puestos de la zona de puntos, donde hubo una dura pugna.

"Ha sido importante para nosotros volver a golpear desde Singapur, los Ferrari han sido muy rápidos. Tuvimos que dar un paso atrás para ver qué pasó", añadió Hamilton desde el podio, en referencia a esos problemas de fiabilidad que tuvieron en Singapur.

Rosberg se sumó al segundo lugar del cajón en el octavo
uno-dos final de Mercedes, acercándose a de los once grandes premios que sumaron el año pasado copando el tope del podio, o los diez finales en conjunto que sumaron en 1988 Ayrton Senna y el francés Alain Prost, ambos pilotos del equipo McLaren-Honda.

Por detrás, la pareja de Ferrari con Vettel y el finlandés Kimi Räikkönen, fueron tercero y cuarto; seguidos por el Williams del finlandés Valtteri Bottas, que perdió la plaza de podio pese a haber adelantado de salida a Rosberg.

El alemán Nico Hülkenberg (Force India), hizo una gran carrera para pasar del decimotercer lugar en la parrilla al sexto final; con los Lotus del francés Romain Grosjean y el venezolano Pastor Maldonado séptimo y octavo; y los
Toro Rosso del holandés Max Verstappen y el español Carlos Sainz cerrando la zona de puntos; al borde de la cual quedó el español Fernando Alonso (McLaren).

Hamilton cimentó su victoria en una fabulosa salida, horrible para Rosberg que vio cómo el británico buscaba la izquierda y tomaba el interior con relativa facilidad, mientras que el teutón se deshinchaba y se quedaba cuarto tras las primeras curvas, por detrás de Vettel y Bottas.

Por detrás, el mexicano Sergio Pérez (Force India), el australiano Daniel Ricciardo (Red Bull) y el brasileño
Felipe Massa (Williams) tenían sendos pinchazos al tocarse -primero el brasileño y el australiano, y después éste con el mexicano- lo que daba con sus carreras al traste, ya que se incorporaban con una vuelta perdida respecto al resto.

Alonso, con una gran salida, pasaba del duodécimo al noveno lugar, aunque ya en la segunda vuelta la poca velocidad punta de McLaren-Honda provocaba que tanto Alonso como su compañero británico Jenson Button -que marchaba decimoquinto- fueran simultáneamente superados, el español por su compatriota Carlos Sainz, y el británico por Felipe Nasr (Sauber) y Max Verstappen, cada uno por un lado al mismo tiempo en una recta.

"Me están pasando en las rectas como si fuera un GP2. Esto es vergonzoso, muy vergonzoso", decía por la radio el piloto ovetense, adelantado en nada también por el sueco Marcus Ericsson (Sauber), y con Nasr y Verstappen acercándose a su estela rápidamente. El bicampeón del mundo español cambiaba neumáticos en la décima vuelta.

Por delante, Hamilton iniciaba la escapada, sacándole 5 segundos a Vettel y casi 10 a Bottas cuando se cumplían las primeras diez vueltas. El británico, con una estrategia a dos paradas, cambiaba ruedas en la 17 e incrementaba su diferencia. Por detrás de él, Rosberg lograba pasar a Bottas y se subía al podio.

En el borde de la zona de puntos, Alonso volvía al décimo lugar gracias a los pasos por talleres y al ruso Daniil Kvyat (Red Bull), que tenía problemas e iba muy lento, lo que contenía al resto de monoplazas. Cuando el ruso repostaba, Alonso quedaba a merced de Verstappen, mucho más rápido que él, y que tardaba apenas unas vueltas en superarle, en el ecuador del Gran Premio (vuelta 28).

En la vuelta 31, dos maniobras provocaban cambios en la cabeza con las segundas paradas de los pilotos. Rosberg se aupaba a la segunda posición superando a Vettel, mientras que Raikkonen hacía lo propio con Bottas. La situación quedaba con el liderato de los dos Mercedes y por detrás los dos Ferrari: no cambiaría desde entonces.

A falta de las últimas 13 vueltas, Alonso ya había tenido que entregar el décimo puesto y el punto correspondiente a un Verstappen que venía rodando muy rápido y se aproximaba al otro español en pista, un Carlos Sainz que marchaba noveno pero se equivocaba al entrar en los garajes, golpeando el alerón delantero con un pivote de protección del pitlane, lo que le hacía perder tiempo con el cambio de morro.

"Parecía que (Maldonado) iba a parar, al final no paró y me he tenido que meter yo. En el último momento le he dado al cono del pitlane y he dañado el alerón delantero. En lo que han encontrado el otro alerón y lo han puesto hemos perdido unos segundos", explicó después Sainz, reconociendo un error que le costó optar al octavo.

Cinco vueltas después de iniciar la batalla con su compañero de equipo, que venía como un avión, Sainz se pasaba de frenada y Verstappen le superaba sin problemas, gracias a sus neumáticos blandos que le permitían ser más rápido y ganar el noveno lugar. Quedaban entonces diez vueltas, pero el grupo de los diez elegidos para puntuar ya no cambiaría en su composición.

Con casi 20 segundos de diferencia con su compañero y rival, Lewis Hamilton veía la bandera a cuadros victorioso en el circuito de Suzuka; su segunda victoria consecutiva en este trazado y la tercera de su carrera en Japón (ganó también en Fuji en 2007), que le permite distanciar en 48 puntos a su compañero y seguir escalando peldaños para su tercer título mundial.

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