21 de March de 2015 20:45

121 exjuveniles del fútbol ecuatoriano continúan en la élite

De izquierda a derecha: Carlos Gruezo debutó en el 2011 en Primera. Ahora juega en Alemania. Andrés López debutó en el 2006 y sigue en Primera con Deportivo Cuenca. Andrés Vinueza debutó en el 2006 y ahora está en la Serie B con Olmedo. Fotos: Archivo / E

De izquierda a derecha: Carlos Gruezo debutó en el 2011 en Primera. Ahora juega en Alemania. Andrés López debutó en el 2006 y sigue en Primera con Deportivo Cuenca. Andrés Vinueza debutó en el 2006 y ahora está en la Serie B con Olmedo. Fotos: Archivo / EL COMERCIO

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Alex Puruncajas
apuruncajas@elcomercio.com

Michael Arroyo y Raúl Canelos debutaron en Primera categoría del fútbol ecuatoriano en el 2006. Nueve años después, el primero es una de las figuras del poderoso club América de México, mientras que Canelos dejó el balompié y emigró a Estados Unidos ante la falta de oportunidades para seguir como futbolista.

¿Qué tienen en común ambos? Ellos debutaron en la Serie A por una regla impulsada por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), que obligó a los equipos a ubicar un menor de 19 años en todos los partidos de la Primera División.

Esa regla, con variaciones respecto de la edad del futbolista y el tiempo que él debe permanecer en cancha, se mantiene. Pero no ha garantizado la continuidad de todos los juveniles en el fútbol de élite.

Esto se refleja en cifras: 414 juveniles jugaron en clubes de la Serie A con esta regla, entre el 2006 y el 2014. De ellos, solo 121 siguen en el fútbol de élite (99 están en planteles de la Serie A y 22 en equipos del extranjero). Esto según el registro de sus fichas que constan en la página web de la Ecuafútbol.

Los 293 restantes ahora están en clubes de la Serie B, de Segunda categoría, del fútbol amateur o dejaron el balompié.
Canelos está en el último grupo de jugadores. El quiteño debutó en Primera cuando tenía 18 años, bajo la dirección de Éver Hugo Almeida, en el 2006. Ese año permaneció la mayor parte de la temporada entre los suplentes del equipo que se coronó campeón ecuatoriano.

Al año siguiente fue a la Sub 20 del club y luego a la Sub 19 del Quito. Después se marchó al club UTC de Segunda. Ahí estuvo entre febrero y septiembre del 2008 y se desmotivó porque -según afirma- el club no pagaba a tiempo los salarios. “Vi que no había un buen panorama en el fútbol y me enfoqué en los estudios. Apliqué a una beca en Estados Unidos”, cuenta, a través de la línea telefónica, el exfutbolista que ahora reside en Atlanta. 

Él estudió en Southern University, en California, y ahí ­culminó su carrera en Administración de Empresas. Ahora, con 26 años, trabaja en una empresa de Atlanta y dice que no piensa en volver al país. La carrera de futbolista también quedó a un lado.

Esteban Novoa fue otro de los que surgió con la regla y se destacó en el 2006. Él disputó 37 partidos con el Quito, pese a que en ese año los técnicos no tenían la obligación de alinear al jugador 45 minutos. Entonces, tenía un sueldo de USD 1 000 mensuales.

Novoa afrontó una situación similar a la de Canelos. Dejó al Quito y pasó a Liga de Loja. Posteriormente fue a la UTC y luego, al equipo de la Universidad San Francisco de Quito. Esta institución le ofreció costearle todos sus estudios a cambio de que él jugara en el plantel. Él aceptó porque podía estudiar y seguir en actividad.

El mediocampista, que en el 2006 llegó a ser comparado con Luis Fernando Saritama, no se siente frustrado por jugar en la Segunda categoría.

Él tiene ahora 25 años, juega en la USFQ y cursa el último año de la carrera de Ingeniería Comercial. Él dice que, luego de graduarse, podría retornar a Primera. Eso sí, reconoce
que eso es difícil.

Este tipo de historias se repiten en otras ciudades. En Cuenca, Édisson Méndez (homónimo del exseleccionado) está apartado del fútbol, pese a que actuó como juvenil en el 2006 y el 2007 en el ‘Expreso Austral’ y Deportivo Azogues.

Ahora es seleccionado de rugby y preparador físico del equipo femenino de fútbol de la Universidad Politécnica Salesiana de Cuenca. “En el rugby no se gana al igual que en el fútbol”, afirma, sin especificar los montos. Pero agrega: “Aquí tengo continuidad y salgo del país a torneos internacionales”.

Los futbolistas que sí lograron quedarse en la Primera reconocen que existen obstáculos para que un juvenil se mantenga en la élite. Pero dicen que cuando hay talento el jugador sí logra permanecer en la Serie A. Al menos así lo cree Michael Castro, quien se estrenó en la Serie A en el 2006 en Deportivo Quito. Él sigue en la ‘AKD’. Dice que se esforzó mucho para seguir en la Serie A.

El dilema de los técnicos
Juan Ramón Silva, técnico del Aucas no está de acuerdo con que exista una norma que obligue a hacer actuar a un juvenil en Primera. El uruguayo preparó a Nelson Lara, de 18 años, en la Serie B del 2014, para que actuara en los partidos.

El DT explica que, pese a esto, Lara aún tiene problemas para controlar su carácter y para enfrentarse a rivales con mayor corpulencia física durante los cotejos de la Serie A de esta temporada. El preparador físico Jorge Hernández instruye al futbolista, en algunas ocasiones, para que mejore su técnica.
“Los técnicos, a veces, durante el partido esperamos que se acaben los primeros 45 minutos para sacar de la cancha al juvenil. Es una norma que debe revisarse si se quiere mejorar el fútbol ecuatoriano”, dice Silva.

Luis Zubeldía, entrenador de Liga de Quito, prefiere no entrar en polémica. Él dice que la regla debe cumplirse porque es una disposición de la FEF.

Esta temporada, los equipos deben alinear a un menor de 18 años al menos 45 minutos en los encuentros de la Serie A. Estos jugadores, por lo general, empiezan en sus clubes con un sueldo mensual de USD 354. Luego, de acuerdo con su rendimiento, mejoran sus ingresos. Eso sí, no todos se quedan en la Primera división.

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