14 de enero de 2018 00:00

Entrenadores buscan talentos en Carcelén, en  el norte de Quito

Verónica Revelo y Andrea Armijos se entrenan con Luis Singo, en Carcelén. Ellas quieren llegar a los Nacionales.

Verónica Revelo y Andrea Armijos se entrenan con Luis Singo, en Carcelén. Ellas quieren llegar a los Nacionales. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Martha Córdova

"Es un barrio popular, donde se puede captar a varios talentos", dijo Franklin Liquinchana. El excampeón sudamericano de halterofilia es uno de los cuatro entrenadores que trabaja en el gimnasio que Concentración Deportiva de Pichincha (CDP) abrió en diciembre de 2017 en Carcelén.

La tarde del viernes, 12 de enero del 2018, unos 40 chicos y jóvenes cumplían instrucciones, quienes se esmeraban por cumplir con las disposiciones de sus entrenadores. Liquinchana dirigía las repeticiones en la plataforma de levantamiento de pesas.

En la colchoneta más grande, ocho jóvenes, de entre 12 y 20 años, se entrenaban en lucha, mientras que en el otro costado, Vinicio Cobo trabajaba con 12 damas y varones los movimientos técnicos del boxeo.

Luis Singo, que aún realiza combates en el boxeo profesional, en cambio, dirigía los combates de niños y adolescentes. “Tenemos más de 60 chicos solo en el boxeo”, añade Liquinchana, quien trabaja en la escuela de iniciación de 08:00 a 16:30.

Él fue seleccionado nacional y compartió concentración con Walter y José Llerena, José Erazo y Boris Burov en la década de los 90. A su retiro logró su licenciatura en Educación Física y desde hace una década busca talentos para Pichincha.

“El objetivo es descentralizar la actividad deportiva, que no solo vengan los chicos a La Vicentina. Tenemos un gimnasio similar en el cantón Pedro Vicente Maldonado y avanza nuestro gimnasio en San Roque, un barrio tradicional pero con varios problemas sociales”, informó Aníbal Fuentes, presidente de CDP.

El directivo añadió que los entrenadores tienen la misión de buscar talentos para iniciar su formación deportiva competitiva desde edades tempranas. “En el 2016 ganamos los Juegos Nacionales de Menores, pero en el 2017 los perdimos con Guayas ”.

Las clases son gratuitas para los chicos que asistan a los cursos que se imparten de lunes a sábado.

“¿Ese es Carlos Mina?, preguntó con incredulidad Yeir Folleco, de 12 años. Llegó de la mano de Luis Singo desde el Comité del Pueblo. Con gran valentía se colocó los guantes y realizó un asalto con un chico más alto que él. No se amilanó y conectó varios golpes al rostro de su rival, que le pasaba con unos 10 centímetros.

“Los golpes sí duelen pero el boxeo no me da miedo”, dijo con la ingenuidad de su niñez. Viene de una familia de pugilistas pues su padre, Alexis, fue boxeador y su tío, Josué Folleco, ya está clasificado para los Juegos Olímpicos de la Juventud que se realizarán este año en Buenos Aires.

“El entrenador me dice que tengo que ponerme fuerte para pelear”, añade el pequeño que estudia en el colegio Jumandi el sexto año de primaria y que se despidió de la mano de Carlos Mina (medallista de bronce en el Mundial del 2017), un boxeador al que quería conocer.

Mina, quien vive en Carcelén, aprovecha también esta infraestructura para entrenarse.

Con Singo también subió al ring, Verónica Revelo. Tiene 15 años y maneja muy bien los golpes directos. También Andrea Armijos, que se retiró por algunos meses y está de regreso, quiere lograr un cupo a los Juegos Nacionales de este año.

Singo quiere seguir formando talentos. A sus 40 años, no deja la actividad profesional y comparte sus enseñanzas con los más pequeños. “A Josué Folleco lo conocí cuando tenía 12 años. Ahora tiene 16, es campeón del torneo internacional Guantes de Oro y va a los Olímpicos de la Juventud”.

Por eso se mostró gustoso de formar parte de este proyecto que busca formar talentos desde edades tempranas. “Queremos formar un equipo fuerte en boxeo femenino. Tenemos a muy pocas deportistas”, dijo Aníbal Fuentes.

Singo destaca, además de las dos chicas, a Génesis Gómez, quien es tricampeona nacional con 15 años. Él se entrena también en el gimnasio de La Bota, en las mañanas, y en la tardes va a Carcelén.
“Les digo a mis chicos que el boxeo es lindo, pero no es fácil, por eso pocos somos lo que nos quedamos”, añade.

Vinicio Cobo, además de esperar que los chicos y jóvenes se acerquen a este escenario deportivo, visita las escuelas y colegios de la ciudadela para promover esta actividad deportiva.

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